Artículo
Laura Knight-Jadczyk
 
 

Schwaller de Lubicz y el Cuarto Reich

 

Parte 1 de 4

 

Muchos lectores me han escrito preguntándome acerca del trabajo de René Shwaller de Lubicz y porqué he sugerido que trabajos basados en sus ideas son engañosos. Tengo aquí ante mi la bellamente presentada collección de su magnum opus, “El templo del hombre” (The Temple of Man), en donde Schwaller hace todo tipo de declaraciones acerca de la “inteligencia faraónica” y su pensamiento, las cuales debemos tomar como verdad simplemente porque él lo dice. Ah, y por supuesto que intenta marear al ignorante y al incrédulo con sus matemáticas y sus hazañas “symbolique” y atrevimientos cerebrales, pero cuando los contenidos de sus enunciados son cuidadosamente analizados, uno llega al incómodo descubrimiento de que la densidad de palabras de Schwaller es bastante baja. Y él por suerte nos informa al comienzo, si no lo comprendemos, en el caso de que no lo comprendiéramos, que va a ser nuestra culpa por no ser lo suficientemente brillantes para comprenderlo.

           

   
 
 
 
 
 
 
 

 

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"Los desastres suponen ciclos en el ciclo de la experiencia humana [...] El ciclo humano refleja al ciclo de catástrofes. La Tierra se beneficia con una limpieza periódica. Es hora de prestar atención a los Signos. Se están incrementando. Se pueden incluso "sentir," si prestan atención."

 


"La vida es religión. Las experiencias de la vida reflejan cómo uno interactúa con Dios. Aquellos que están dormidos son aquellos de poca Fe en términos de su interacción con la creación. Algunas personas creen que el mundo existe para que ellos lo superen, lo ignoren o lo acallen. Para estos individuos, los mundos dejarán de existir. Se volverán exactamente aquello que le han dado a la vida. Serán simplemente un sueño en el "pasado." Las personas que prestan una rigurosa atención a la realidad objetiva, mirando hacia todas partes, pasarán a ser la realidad del "Futuro."

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Schwaller de Lubicz llegó a radicarse en Egipto en 1938 y durante los siguientes 15 años estudió el simbolismo de los templos, en particular el de Luxor, encontrando lo que consideró pruebas de que los antiguos egipcios fueron el último ejemplo de sinarquía porque fueron gobernados por un grupo de iniciados de elite. Falló en señalar que la civilización egipcia era estática y limitada. Lo que es más, residía en sí misma y nunca logró producir algún trabajo significante para el beneficio de la humanidad, como lo mostró el matemático Otto Neugebauer. De hecho, Neugebauer dejó muy claro que la civilización egipcia obstaculizó el desarrollo de la humanidad. El estilo de vida faraónico era el de un pequeño grupo de 'elite' que era servido y adorado por todos los demás –y todos esos demás eran, esencialmente, prescindibles.

Pero regresemos un poco a revisar algo de historia.

            Clemente de Alejandría estableció la idea de que la “verdadera filosofía” era hebrea, y que donde era preservada más fielmente, era en las “escuelas de misterio” egipcias. Me gustaría que el lector que aún no lo ha hecho, se detuviese justo ahora para leer mi serie de artículos titulados ¿Quién escribió la Biblia? para una mejor comprensión de porqué este solo punto es tan importante.

Desde el principio, los Diez Mandamientos declaran: “Yo soy el Señor, tu Dios”. Pero esa es solo la mitad de la historia. Una lectura del verso completo muestra cómo la creencia en el Dios de la Torah es predicada como una experiencia del éxodo: “Yo soy el Señor tu Dios, quien te sacó de la tierra de Egipto, morada de la esclavitud”.

El pueblo judío ha sobrevivido durante miles de años, contra todo presagio, porque, como ellos dicen, “conocíamos perfectamente la verdad de la Torah ”. Cuando los judíos que vivieron en los tiempos de las Cruzadas eligieron ser quemados en la hoguera antes que ser convertidos, estaban convencidos de que no morían por un Dios y una religión que estuviese basada en mentiras. Hoy en día, muchos judíos, en reacción al “revisionismo bíblico”, declaran que sugerir lo contrario es insultar a los millones de judíos que murieron por sus creencias. Si la Torah no es verdad, ¿porqué morían? Y si la Torah no fuese verdad, ¿en qué se basa la “Nueva Alianza” de cristo?

Lo que es más, decir que la Biblia esta compuesta de cuatro textos diferentes, y que tenemos una idea de cómo fue “inventada” o de qué otras tradiciones pudieron haber sido tomadas las historias, con mayor o menor grado de distorsión, ¿no es eso hablar del problema central? Una vez desarmada toda la cuestión y tras haber obtenido, lo más aproximadamente posible, una certidumbre en torno a la legitimidad de cada elemento, permanece aún otra cuestión que de hecho constituye la esencia del asunto: ¿Cuáles son las principales tendencias del todo? ¿Cuáles son las líneas de fuerza que atraviezan el campo ideológico en donde los detalles son colocados?

Bueno, eso comenzó a fastidiarme. Pensé acerca del hecho de que los judíos no son los únicos que murieron, y que están muriendo, por sus creencias, incluyendo a muchos palestinos. También me gustaría señalar que, debido a la creencia de los judíos, y a las consecuencias de esas creencias, incluyendo la fundación de la cristiandad, la cual fue fundada sobre la plataforma del judaísmo, muchos multiplos de millones de seres humanos han muerto. De las muertes resultantes de la Segunda Guerra Mundial, las muertes de los judíos solamente constituyen una décima parte del total. Entonces se podría decir que otros 55 millones de seres humanos –muchos de ellos cristianos- murieron en nombre de las creencias de los judíos.

A la fuerza me di cuenta de que algo estaba mal en ese panorama.

Seguí considerando el asunto: como resultado de la cristiandad, la cual fue una evolución del judaísmo, podríamos comenzar a contar el número de indios americanos, hawaianos, africanos, sudamericanos y toda una hueste de personas de una docena o más de otras creencias que han dado sus vidas por las depredaciones del monoteísmo.

Las palabras que Jesús dijo cuando fue acusado de expulsar demonios mediante el poder de Satanás, se susurraban en mi memoria: “Por sus frutos los conoceréis”. Y fue bastante evidente que ésta idea de que un grupo cualquiera que tuviese contacto directo con Dios, era un árbol que daba frutos muy amargos. Luego se me hizo raro cómo, automáticamente, estaba yo usando un dicho de Jesús como vara para medir la realidad mientras trataba de determinar la realidad de Jesús y todo lo que había ocurrido antes. Me di cuenta de cuan profundamente este sistema persuade a la psique de la mente occidental, y qué tan imposible es siquiera formular un pensamiento coherente sin ella. Sin embargo, como vara de medición, la “agenda de los frutos” parece ser útil. Sugirió una manera empíricamente observable a través de la cual podríamos evaluar nuestra realidad. Sabemos, por ejemplo, que frecuentemente una bella planta, cuyos frutos son aparentemente suculentos, puede resultar ser mortalmente venenosa. Por el contrario, algunas plantas que son realmente ordinarias en su apariencia, con frutos sin atractivo, es bastante sabrosa y benéfica. Así que decidí que la “agenda de los frutos” podría ser utilizada de una manera segura al emplearla como criterio de evaluación.

Traté de imaginar una situación en la cual el monoteísmo –la idea de un y solo un Dios Universal, con un “grupo elegido” de seguidores y sacerdotes- no fuese el árbitro de nuestra realidad. Traté de imaginar un mundo en donde la religión no fuese la razón por la cual la gente se consideraría más especial que otra gente o “elegida”, o más “justos” o como teniendo un monopolio del “auténtico” Dios Universal, en el contexto “correcto”, y con los rituales y maneras de adoración “adecuados”. Traté de imaginar un mundo en donde “salvar” a otros de sus errores no fuese una prioridad, y repentinamente me di cuenta de que tal mundo, en donde todos aceptarían y reconocerían también como correctos para ellos mismos la concepción que tuviesen todos los demás acerca de Dios, o dioses, y sus cultos, ese mundo sería un mundo mucho más agradable. Y repentinamente me di cuenta de que el judaísmo es el tronco de ese árbol que da frutos amargos, y de que el monoteísmo se encuentra en la raíz de todas las religiones que dominan el mundo occidental hoy en día.

            Entre el Jueves de Resurrección y el Viernes Santo de este año (2001), el diario Los Angeles Times publicó un artículo titulado Dudando la historia del Éxodo (Doubting the Story of Exodus). Varios comentadores judíos escribieron severamente que "el momento era típico de la insensibilidad que frecuentemente demuestran los principales medios para con los religiosos judíos y cristianos". Esta insensibilidad fue comparada con el hecho de publicar un artículo en torno a las aventuras extramaritales de Martin Luther King en el día de Martin Luther King.

            Cuando leí ese comentario, no me quedó de otra mas que preguntarme si quién lo escribió era siquiera consciente de la comparación que estaba haciendo: ¡que haya "secretillos sucios" detrás de las declaraciónes de Yahweh de ser un libertador y un "chico bueno"! ¿Y qué tiene de "insensible" la VERDAD ?

            La principal queja de los judíos en lo que se refiere a los descubrimientos de los académicos (en este caso, arqueólogos en particular) de que el Éxodo nunca ocurrió, es que toda su religión y sus reclamos a Palestina están basados en el Éxodo. Si el Éxodo nunca ocurrió, entonces no hay judaísmo. Así que, tienen un buen punto.

            Pero eso es lo que la evidencia muestra: que la historia del Éxodo, como la relata la Biblia , simplemente nunca ocurrió. Todo esfuerzo e intento por “malabarear” las fechas o por avanzar sugerencias tales como qué explicaciones históricas reales podrían encajar, terminan en fracaso. Y créanme, he leído bastantes de esas, ¡buscando aquella en la que podría realmente encajar yo misma! Admito que he sido tan desesperada como cualquiera por descubrir la "verdad" de la Biblia.

            Por un tiempo bastante largo, uno de mis argumentos favoritos fue el de denigrar a la ciencia; para empezar, está llena de predisposiciones anti-religiosas, y luego, para soportar mi argumento, señalaría todas aquellas instancias de la teoría científica que han sido probadas falsas. Diría, con desprecio, que ya que los científicos no pueden ponerse de acuerdo acerca de nada, o ya que frecuentemente cambian sus teorías basados en nuevos datos, que no deberíamos, pues, creer en ninguna de ellas, y en ninguno de ellos, hasta que finalmente nos diesen la respuesta final y completa. Mientras tanto, haríamos mejor creyéndole a Yahweh y/o Jesús, ¡ya que éstos declaran tener la respuesta final!

            Después señalaría cómo el Big-Bang es prueba de que Dios creó el Universo, y que a los científicos no les gusta esta teoría por esa misma razón. La realidad de las cosas es que ahora ya he estudiado la teoría del Big-Bang con cierto detalle, y me he dado cuenta de que aún no se ha inventado una teoría acerca del orígen de universo más materialista, y que de hecho no es una muy buena teoría. La teoría del Big-Bang, a pesar de los mejores esfuerzos de muchos científicos por "cocinar los datos" y hacerla funcionar, lentamente ha estado dejando de ser útil. ¿Eso prueba que deberíamos creer en la Biblia , y que deberíamos suspender nuestra búsqueda de respuestas?

            Y, de nuevo, ¡todo esto me recuerda la parábola de Jesús! La historia de la perla que era muy cara, en donde un tipo sabía de un campo en donde había un tesoro enterrado, y vendió todo lo que tenía para comprar ese campo.

            Si, bueno, pues esa parábola es usada repetidamente  para simbolizar el dar todo lo que uno posea para obtener la salvación por la fe. Pero, ¿qué tal si esa perla se refiere al conocimiento, y el "darlo todo" se refiere a realizar todos los esfuerzos necesarios que demande la consecución del conocimiento? ¿Qué tal si se relaciona con la parábola de los talentos, y "comprar los talentos de uno" es equivalente a no tomar el riesgo y comprar el campo? ¿O qué tal si no ir tras la perla es el acto de detener los pensamientos, y dejar de tratar; tratar de de aprender; tratar de descubrir? ¿Y qué tal si, más bien, es equivalente a dejar de tocar la puerta? Y si nos detenemos, si dejamos de comerciar con nuestros talentos,y si no damos todo nuestro esfuerzo para comprar ese conocimiento, si nos sentamos y enterramos nuestros talentos al estacionarnos en una creencia, dejando así de pensar críticamente, ¿posiblemente seríamos arrojados a esa oscuridad exterior?

            De hecho, Jesús dijo: "Conoceréis la Verdad , y la Verdad os hará libres". El único problema es que diversos grupos tienen su propia versión de la verdad, y cada grupo piensa que la versión que tienen es la auténtica "verdad". ¿De tal manera que, al final, solamente un grupo llegará a estar bien?  Si es así, ¿cuál? Y si no, entonces ¿para qué es para lo que todo mundo esta muriendo?

            En cuanto al consenso general que se ha alcanzado entre los académicos, después de muchos años de trabajo duro y de doloroso esfuerzos por probar el Éxodo, simplemente tuvieron que ser honestos con sigo mismos y admitir que no podían encontrar lo que estaban buscando. Esos que los acusaron de predisposiciones "anti-religiosos" no saben mucho acerca de Arquelogía. Muchos de ellos entran al campo [de la Arqueología ] porque, más que nada, quieren probar que la Biblia es verdad. Pero afortunadamente, muchos de ellos son honestos, incluso si les duele. Y ciertamente debe de doler reportar descubrimientos cuando saben que tendrán que enfrentar ataques perversos de parte de aquellos que sí creen. Un comentador judío escribió a este respecto:

 

De acuerdo con el Libro del Éxodo, los israelitas pasaron solamente 40 años en el desierto, y eso hace más de 3,000 años. ¿Qué puede quedar de apenas 40 años en el desierto, 3,000 años después? ¿Y desde cuando toda esta alegada falta de pruebas físicas significa que algo nunca ocurrió o que no existe?

 

            Aparentemente, este escritor falló al leer la evidencia cuidadosamente. Definitivamente se encontró evidencia de individuos en el desierto. Algunas de estas evidencias fueron incluso más antiguas que los tiempos del supuesto Éxodo. Algunas evidencias fueron de tiempos posteriores. El punto era que NO se encontró evidencia en el período de tiempo en el que supuestamente el Éxodo habría ocurrido, y ciertamente NO se encontró evidencia de vastas hordas de israelitas que se supone habrían sido miembros del grupo que deambuló por cuarenta años. Y los arqueólogos involucrados fueron incluso más lejos al permitir una ventana temporal tan amplia como fuese posible para así poder cubrir cualquier y todos los escenarios.

            No hay Éxodo; no hay punto [Or: “No Exodus; no Cigar–N. del Tr.].

            ¡El escritor anterior ciertamente demandaría alguna prueba física si alguna corte legal le acusase de algún crimen! Y el punto es que parece que la religión es, de hecho, culpable de un crimen. Los frutos de la religión del hombre son persecuciones horribles, múltiplos de centenas de miles de muertes, ¿y aún persistimos en decir que no necesitamos evidencia alguna acerca de lo apropiado de nuestras creencias? Quizá sea verdad; quizá nunca tendremos una “prueba” física acerca de su veracidad, pero sin lugar a dudas tenemos evidencia circunstancial, y toda ella apunta al monoteísmo como siendo culpable de un terrible crimen perpetrado en contra de la humanidad.

            Los argumentos a favor del Éxodo, tal y como son presentados en la Biblia , decaen rápidamente, de ser argumentos, a ser los comentarios más absurdos que jamás haya yo leído. Un escritor menciona con sarcasmo:

 

No tengo ninguna duda acerca de que muchos de los arqueólogos que están ciertos en el hecho de que los judíos nunca se aventuraron fuera de Egipto están bastante seguros de que hay vida inteligente en alguna parte del Universo. Pero, ¿en base a qué dicen eso? A pesar de las décadas de demostración altamente sofisticada, no tenemos ni un trazo de evidencia que sustente la creencia de que existe vida inteligente en otra parte. Escogen elegir ello porque la Lógica les sugiere que existe vida inteligente allá afuera. Bueno, pues la Lógica nos sugiere a muchos de nosotros que los judíos fueron esclavos en Egipto y que hubo un éxodo [sic]. Por miles de años los judíos han repetido esta misma historia. ¿Es posible que sea un cuento de hadas de 3,000 años de antigüedad, pero que, al mismo tiempo, la Lógica y el sentido común lo estén sugiriendo? ¿Porqué una persona inventaría una historia tan innoble? ¿Porqué una persona habría de fabricar un mito de su propio origen en el que esa misma persona es presentada de una manera tan negativa?

En la historia humana no hay paralelo a la descripción negativa que hace la Biblia hebrea acerca de los orígenes nacionales de los judíos. La descripción que hace la Torah acerca del éxodo [sic] judío de Egipto a Canaan presenta a los judíos como ingratos, rebeldes y quejumbrosos crónicos, inmerecedores de las libertades que Dios y Moisés les trajeron. Y más que eso, aparte de Moisés, casi todos los héroes de la historia son no-judíos. Fue la hija del faraón quien salvó y crió a Moisés (más tarde la tradición judía de hecho sostiene que ella era su madre); es un sacerdote Midianita, Jethro, quien le dice a Moisés cómo gobernar al pueblo judío; y las dos medias esposas que desobedecieron la orden del faraón de matar a todos los bebés judíos machos fueron, casi con toda seguridad, egipcias. Por lo que respecta a Moisés, es presentado como alguien que fue criado como egipcio. Esta es una de las tres razones por las que estoy seguro de la esclavitud y del éxodo [sic] de los judíos. Cualquier persona que se invente una historia se asegura de presentarse a sí mismo como heroico, y a otras personas como villanos. Que la historia de la Torah haga lo contrario es para mí un argumento inatacable en cuanto a su honestidad. [3]

 

            Aparte de lo ridículo que es comparar el espacio exterior –al cual no tenemos acceso directo- con el estudio de la arqueología, la cual es definitivamente una actividad práctica con muchas herramientas a su disposición, el argumento acerca de los inicios “innobles” es en realidad picante. De hecho, usar una historia de esclavitud y sufrimiento para inducir a la gente a unirse en torno a cierto modo de acción, es un truco maquiavélico muy común. De hecho, es precisamente el argumento que Hitler utilizó para organizar a los alemanes a separarse del yugo del tratado de Versalles. Lo que es más, tal argumento es una manera inversa de decir: “¿Ven lo especiales que somos? Somos ingratos y obstinados, y combatimos a Yahweh todo el tiempo. Pero nos escogió, asi que, ¿qué podemos hacer? Somos los elegidos, los únicos que Él ha elegido, por lo tanto debe ser debido a que hay algo maravilloso y especial en nosotros, ¡y nadie más en el Planeta es tan maravilloso y especial como lo somos nosotros!” Y, de hecho, he encontrado que ambos argumentos son utilizados por los judíos –cualquiera funciona, cuando es conveniente. Permítaseme señalar que no se trata de una característica judía, sino humana. Lo que es más, ¡los judíos no son los únicos que claman en su haber un origen como esclavos!

            Pero, en el judaísmo hay algo más que lo evidente a simple vista. Otro comentador señala que los judíos han preservado la Torah y que, por miles de años, han observado meticulosamente todas sus leyes incluso bajo las circunstancias más adversas, con una mínima desviación, después de haber sido dispersados por todo el mundo.

            El argumento de que esto es prueba de la validez de la Biblia , dice que las varias teorías de los “estudiosos bíblicos” en lo referente al cuándo, dónde y por quién fue compuesta la Biblia , no explica cómo los “necios y obstinados” judíos (como son descritos en la Biblia ) fueron engañados o cohercionados a aceptar el supuesto engaño monumental. ¡Tampoco los expertos tienen una explicación racional acerca de porqué los judíos se han agarrado tan tenaz y meticulosamente a los mandamientos durante tantos siglos y a pesar de tanta persecución!

Preguntan: Si el Éxodo nunca ocurrió, ¿cómo es que se arraigó tan profundamente en la psique colectiva judía? ¿Cómo es que judíos no naturales, por más seculares que sean, puedan trazar a sus ancestros más de cuatro generaciones sin caer en una sólida línea de creyentes en la Torah ? ¿Qué podría causar que generación tras generación soporte tanto sufrimiento en nombre de un engaño postizo que algún gobernante israelita impuso sobre la multitud ignorante? Los expertos no tienen una respuesta a cómo fue que todo el pueblo judío (incluidos los llamados “ultra-ortodoxos”) se puso de acuerdo para seguir las líneas de un esquema raro y mantenerlo siglo tras siglo incluso cuando llegaron esquemas más fáciles y populares.

Buenos puntos, ¿verdad? ¿Cómo pudo tanta gente ser engañada por tanto tiempo por una falsedad, cuando todos ellos son tan obviamente superiores en cuanto a sus cualidades mentales y espirituales?

Bueno, pues yo pienso que podemos encontrar la respuesta a tal pregunta, aunque el lector tendría que tenerme un poco de paciencia. Primero, démosle un vistazo a una historia contada a P.D. Ouspensky por Georges Gurdjieff acerca de un mago maligno.

 

Hay un relato oriental que habla acerca de un mago muy rico que tenía muchísimas ovejas. Pero al mismo tiempo, este mago era muy malo. No quería contratar pastores, ni quería levantar una cerca alrededor de la pastura en donde se apasentaban sus rebaños. En consecuencia, regularmente las ovejas deambulaban hacia los bosques, caían por barrancos y cosas por el estilo; pero sobre todo, huían, pues sabían que el mago quería sus carnes y sus pieles, y esto no les gustaba.

Finalmente el mago halló un remedio. Hipnotizó a sus ovejas y les sugirió, primero, que eran inmortales y que cuando fuesen trasquiladas no se les haría ningún daño y que, por el contrario, sería muy bueno para ellas e incluso agradable; en segunda, les sugirió que él, el mago, era un buen amo quien amaba a su rebaño tanto que estaba listo para hacer cualquier cosa en el mundo por ellas; y en tercer lugar les sugirió que si algo les habría de pasar, que no iba a pasar justo ahora y mucho menos hoy mismo, y que por lo tanto no tenían necesidad de pensar más en ello. Además, el mago también les sugirió a sus ovejas que no eran ovejas; a algunas les sugirió que eran leones, a otras que eran águilas, a otras que eran hombres, y a otras que eran magos.

Y después de esto, todos sus problemas y preocupaciones en cuanto a sus ovejas terminaron. Nunca más volvieron a huir; antes bien, calladamente esperaban su turno a que el mago las requiriese para sus carnes y sus pieles.

Para despertar, primero que nada uno debe darse cuenta de que está dormido. Y, para darse cuenta de que en efecto uno está dormido, uno debe reconocer y entender por completo la naturaleza de las fuerzas que operan para mantenerlo a uno en estado de sueño o hipnósis. Es absurdo pensar que esto se puede lograr por medio de buscar información en la fuente misma que induce la hipnósis.

Teoréticamente [un hombre puede despertar], pero prácticamente es casi imposible porque tan pronto como un hombre despierta por un momento y abre sus ojos, todas las fuerzas que provocaron su sueño comienzan a actuar sobre él con diez veces más energía y éste de inmediato se vuelve a dormir, regularmente soñando que está despierto o que está despertando [5].

 

Cuando leí esta historia por primera vez en 1985 ú 86, estaba tan furiosa ante la sugerencia de que el Dios de mi religión era un mago maligno, que de hecho arrojé el libro a través de la habitación, contra la pared. Eché rayos y centellas y apuesto que literalmente me salió vapor por las orejas. ¡Estaba ardiendo! Después de un tiempo, cuando me calmé un poco, examiné la idea en mi mente, y una vocecilla me preguntó: “¿Que tal si es verdad?”.

Estaba tan aturdida por semejante pensamiento traidor ocurrido en mi propia mente, ¡que literalmente me apreté la cabeza para sacar al demonio! Si alguna vez hubo evidencia de cómo trabaja Satanás, ¡ese pensamiento que se deslizaba hacia mi cerebro era esa evidencia! Recurrí a un frenesí de oraciones con la finalidad de borrar semejante idea de mi consciencia.

Pero no se iba. A esas alturas de mi vida había yo ya pasado años buscando las maneras y los medios para justificar y “probar” mi religión, mi fe; y heme allí encarando el quizá más controversial pensamiento imaginable: ¿Que tal si no solo estaba mal? ¿Qué tal si se trata de un sistema deliberadamente planeado, diseñado, para mantener a la gente ciega?

            Diablos. Eso es algo enfermizo, ¿no?

            Aproximadamente en esas fechas alguien me dio una copia de los textos gnósticos de Nag Hammadi. Estaba bastante segura de que iba a leer estos textos antiquísimos -más antíguos que la mayoría de las copias de la Biblia que tenemos hoy- y que me iban a dar las pistas que me llevarían a un camino de infalibilidad y fe. Aquí, seguramente, encontraríamos la verdad que ha sido distorcionada por milenios de traducción y edición. Estos señores vivieron entonces, así que debieron tener una idea acerca de lo que acontecía. Los escritos gnósticos me iban a dar las llaves para reconciliar mis inquietudes acerca de la fe.

            Pues, ¿qué creen? La idea del mago maligno como dios estaba justo ahí, en el centro del gnosticismo. Lo que es más, su versión apenas nos ha llegado debido a que la iglesia católica se encargó de que casi todas las copias de tamaña herejía fuesen destruidas y cualquiera que se suscribierse a ello fuese quemado en la hoguera. Y justo allí mismo, en ese mismo momento, me senté a tomar notas. Algo andaba mal. Y he pasado los últimos dieciséis años tratando de llegar a una conclusión acerca de cuál idea permanece verdadera después de haberla probado, tratado, retado, investigado y esencialmente después de haberla desbaratado y haberla vuelto a armar de nuevo.

            Y Yahweh no se desempeñó muy bien en esta prueba de resistencia. Ni tampoco Alá. A la cristiandad le fue un poco mejor, ¡y eso sólo cuando removí la obvia glosa del mito egipcio de la resurrección, dejando la clara enseñanza gnóstica acerca del "Dios de este mundo" como siendo un "mago maligno"! Cuando el lector esta bien informado acerca de las varias variaciones que existen en estos dos temas, es casi patéticamente fácil leer el Nuevo testamento y ver qué pudo ser original de "Jesús", y qué fué añadido por los "creadores" de la cristiandad tal y como la conocemos.

            Y lo que fue incluso más interesante fue el hecho de que los únicos escritos contemporáneos a los tiempos de la cristiandad temprana, que lo mencionan específicamente, subrayan que era una “vil superstición”. Sin embargo, lo que tenemos hoy como Cristiandad no es más que las mismas prácticas religiosas de las gentes que la etiquetaron como “vil superstición”. Obviamente algo muy extraño ocurrió entre los tiempos de los cristianos tempranos, y los tiempos en donde la cristiandad se volvió una religión establecida. Y sea lo que sea lo que haya ocurrido, la cristiandad paso de ser una “vil superstición”, a ser un dispositivo aceptable, inclusivo y monoteístico. En resumen, parece evidente que la “verdadera cristiandad” ha desaparecido completamente de la faz de la tierra y aquellos individuos que [hoy] se llaman a sí mismos “cristianos” no son, de hecho, Cristianos en el sentido original de la palabra, por más que quiera uno acomodar el sentido.

            La pregunta que viene a la mente es: ¿Qué es lo que habrán considerado como “vil superstición” las gentes de aquellos tiempos, cuando uno se da cuenta de lo que consideraron como prácticas religiosas normales? Lo único que parece encajar aquí, es la posibilidad de que quién quiera que haya sido la figura en torno a la cual se estableció la leyenda de Jesús, enseñaba que el “Dios de este mundo” era un “mago maligno”. No solo eso, sino que probablemente sugirió que el hombre es la manifestación de Dios, y que toda la creación es “el cuerpo de Dios”, y que no hay sentido del todo en rezarle a un “Dios externo” ¡En aquellos tiempos, eso seguramente debió de haber iniciado en casi todo el mundo un estado de ignición, haciéndolos arder en flamas! Sugerir que el sacrificio a los dioses, que apaciguar a los dioses, que honrar a los dioses, que rezarle a los dioses, que la expectativa de ser salvados por o purificados del pecado por medio de algún dios, era una pérdida de tiempo, ¡debió de haber sido una absoluta herejía para cualquiera de las religiones existentes! Para ellos, tal idea, y solo tal idea, pudo haber sido, definitivamente, una “vil superstición”.

            De hecho, tenemos un paralelo en algunas observaciones acerca de Pitágoras. Él fue acusado de creer en las “supersticiones viles” de los bárbaros, que el alma nace una y otra vez en diferentes cuerpos. Claramente, eso NO es una creencia egipcia, como veremos pronto.

            Volviendo a Clemente de Alejandría, los judíos que vivieron en Alejandría en los siglos que siguieron a su fundación, buscaban demostrar que, aunque gobernados por los griegos, los escritos y maestros judíos habían inspirado mucho de la cultura griega. Clamaban que el cantor mítico griego Musaeus fue en realidad Moisés. Aristóbolo, un judío alejandrino del siglo II a.c. escribió versos que atribuyó a escritores griegos famosos tales como Sófocles, demostrando así que creían en un solo Dios macho, tal como aquél de los judíos. Aseveraba que Pitágoras, Sófocles y Platón habían estudiado los libros de Moisés y que creían que el mundo era sostenido por el Dios de los Hebros. Declaraba que “Platón siguió nuestro sistema de leyes, y claramente lo estudió a detalle”.

            Para explicar cómo fue que Platón fue capaz de aprender de estos escritos hebreos, Aristóbolo dijo que [Platón] usó una traducción griega de la biblia. ¡No le importó que esto ocurria varios siglos antes de que existiese la primera traducción griega conocida!

            Clemente de Alejandría escribió en los tiempos en los que la iglesia cristiana se encontraba en lucha con la cultura griega pagana predominante. Le era necesario tomar una línea dura y escribir propaganda en serio. Clemente no solo sostuvo que la cultura griega fue prestada, sino que fue robada. “No solo robaron sus doctrinas religiosas de los bárbaros, sino que también imitaron nuestras [o sea, judías] doctrinas”.

            Durante estos períodos, los Egipcios le decían con ansias a los visitantes Griegos que los más grandes pensadores griegos se debían a instrucción Egipcia. Podría verse como una manera de reafirmar la importancia de su cultura, especialmente en tiempos durante los cuales tenían poco o ningún poder político. Los Griegos estaban dispuestos a escuchar lo que les decían debido a su respeto por la antiguedad de la religión y de la civilización egipcia, y un deseo de estar de alguna manera conectados con éstas. Sin embargo, ¡no hay ninguna razón real para creer que los griegos derivaron su filosofía o su conocimiento de Egipto! Al menos, no del egipto que conocemos hoy en día [Para más detalles a este respecto, por favor léase la serie Júpiter, Nostradamus, Edgart Cayce y el regreso de los Mongoles].

            La historia de cómo el mito de la apropiación griega de la filosofía egipcia alcanzó el siglo veinte es bastante instructiva. Muchos investigadores modernos y autores de libros de los muchos temas que rodean un renovado interés en la religión egipcia y su posible relación con grandes secretos ocultos en alguna parte del planeta, han hecho la incorrecta asunción de que, desde tiempos tempranos, hubo algo así como un “sistema egipcio de misterios”, basado en Egipto, tal y como lo conocemos hoy, lo cual es lo que se supone guió a los griegos a ir a estudiar a Egipto en primer lugar.

            Como suele suceder, no hay evidencia aceptable para esta idea. Los trabajos de los cuales deriva esta idea son trabajos que o bien no son filosóficos, o bien trabajos de filosofía griega escritos por griegos que no sabían su propia historia. Crearon un género de literatura que declaraba que sus ideas estaban basadas en auténticos misterios egipcios. Ciertamente esto podría ser verdad, pero lo que es crucial saber es que no se trataba del Egipto tal y como lo conocemos hoy.

            Durante el renacimiento, en la europa oriental, tales trabajos fueron repentinamente “descubiertos” y se volvieron el furor de los “ocultistas” y “alquimistas” y proveedores de toda sabiduría mística quienes tampoco conocían la verdadera historia de Egipto. Fueron tomados como literalmente verdaderos y representativos del misticismo egipcio –del Egipto que ellos conocían-, y es de esta confusión que la idea de la “supremacía mística egipcia” fue creada. No importunó que esta “filosofía” estuviese también conectada con las pirámides y con la esfinge, sin importar que los probables auténticos arquitectos de estos monumentos, y su civilización, no tuviesen absolutamente nada que ver con el Egipto que conocemos a partir de los registros arqueológicos.

            El mito del misticismo egipcio tomó un serio realce en el siglo diecinueve tras la publicación de la evidencia de la espada y la traducción de escritos egipcios reales [Nótese también que los llamados textos egipcios están fechados mucho después que las pirámides o la esfinge y probablemente no hay conexión alguna entre los constructores de estos monumentos y los posteriores ocupantes de ese país y sus escritos]. Sin embargo, los hechos no parecieron ejercer ningún impacto en las masas de “verdaderos creyentes”. El promotor más grande de este inventado misticismo egipcio fueron los masones quienes adoptaron el fraude en el sigo dieciocho. Su versión no solo asumía la existencia de un sistema egipcio de misterios, sino que se trataba de uno conectado con un gran sistema de “educación moral”. La fuente de estas ideas fue una novela de ficción, de tres volúmenes, titulada Sethos, la cual estaba basada en “memorias inéditas del antíguo Egipto”, publicada en 1731 por un sacerdote francés, el Abad Jean Terrasson.

            Siguiendo una antigua convención, el autor pretendía estar traduciendo un manuscrito desconocido escrito por un griego desconocido del segundo siglo d.c. que ostensiblemente describía el Egipto del siglo trece a.c. Terrasson dibuja un mundo de ciencia avanzada, de tecnología, arte, leyes e instituciones educativas tales que deleitarían la imaginación de un Caballero dieciochesco de la Europa iluminada. El acceso a esta ciencia antigua requiere la comprensión de un complejo sistema de misterios que sólo puede ser penetrado tras una larga preparación, incluyendo estudios, purificación moral y una ceremonia de iniciación mística. Bueno, eso ciertamente puede ser verdad, pero de nuevo permítaseme mencionar que esto, sin duda alguna, no tuvo nada que ver con el Egipto que conocemos hoy.

            La novela del Padre Terrasson se volvió muy popular y configuró poderosamente las creencias, prácticas y rituales del movimiento masónico, cuya confianza en una tradición egipcia mítico-mística es quizá más ampliamente conocida en la descripción que hace Mozart en su Flauta Mágica. Este retrato del antiguo egipto pronto fue totalmente desacreditado por los descubrimientos de la egiptología científica. Pero hoy en día permanece como una “tradición mística secreta”, que es “rechazada” por la corriente principal de la ciencia. El problema, claro, se habría resuelto de una buena manera por medio del entendimiento de que el verdadero misterio de la “tradición egipcia” no tenía nada que ver con el Egipto que conocemos como Egipto.

            En tiempos presentes hay un verdadero frenesí de publicaciones que alegan revelar los “más grandes secretos” de todos los tiempos. Varios de estos libros tienen que ver con alquimia y dedican secciones al semi-legendario alquimista Fulcanelli, especulando a gran escala acerca de lo que Fulcanelli quiso decir o no, o quién pudo haber sido en realidad. Todos ellos parecen tener una tendencia general similar, la cual consiste en soportar cierta “derivación” de los misterios en términos de secretos egipcios, tecnología y religión. Esta tendencia es el tema del libro escrito por Lynn Pincknett y Clive Prince “La conspiración de la puerta estelar” [The Stargate Conspiracy], el cual es un panorama útil para el novato en términos de que logra un entendimiento básico del hecho de que está ocurriendo, en efecto, algo muy misterioso en todo el planeta en términos de un modelado del pensamiento de la humanidad por medio de libros, películas y temas culturales.

            Picknett y Prince sugieren que el tema central de la conspiración es la “manipulación de las creencias acerca de los orígenes y la historia de la civilización humana, en particular de las creencias acerca de la existencia de una civilización avanzada en el pasado remoto y su influencia en las más tempranas civilizaciones históricas conocidas, principalmente la de Egipto” [1]. Lo que Picknett y Prince fallan en reconocer, es que las creencias acerca de los orígenes y la historia de la civilización humana han sido manipuladas durante milenios para mantener a la humanidad en la oscuridad. Cualquiera que dude que esto no pocas veces se lleva a cabo de una manera bastante consciente y deliberada, debería de echarle un vistazo a algunas aseveraciones de Cornelio Tácito acerca de la presencia romana en Bretaña:

 

El invierno siguiente fue pasado en proyectos del tipo más salutífero. Para inducir a la gente, hasta ahora dispersada, incivilizada y por lo tanto prontas a pelear, a crecer placenteramente acostumbrada a la paz y al reposo, Agrícola dio incentivos privados –y asistencia oficial, a la construcción de templos, plazas públicas y mansiones privadas. Alabó a los entusiastas y reprendió a los negligentes, y la competencia por ganar honores de su parte era tan efectiva como compulsoria. Aún más, entrenó a los hijos de los jefes en las artes liberales y expresó una preferencia por la habilidad natural británica por encima de los entrenados talentos de los galos. El resultado fue que en vez de un disgusto por el lenguaje latín, sobrevino una pasión por dominarlo. De la misma manera, nuestros vestidos nacionales cayeron en su favor y la toga se veía en todos lados. Y así los británicos fueron gradualmente guiados a las amenidades que hacen la vida agradable –arcadas, baños y banquetes suntuosos. Ellos se referían a tales novedades como “civilización”, cuando en realidad solamente eran un rasgo de esclavitud [2].

 

            Si alguien quisiera sugerir que este tipo de manipulación no ha continuado hasta nuestros tiempos presentes, sugiero una examinación profunda de algunos de estos períodos de la historia en donde grandes “avances” se manifestaron, incluyendo los escritos personales de los individuos involucrados, como lo haremos más adelante en este volumen. Es toda una revelación el descubrir que una gran “idea” ha sido impuesta en nosotros simplemente porque la visión alternativa, que tiene más evidencia que la soporte, no fue creída por la “autoridad” debido a prejuicios religiosos.

            Lo que está ocurriendo en nuestro momento presente en la historia es lo que se conoce en el lenguaje popular en torno al tema de la inteligencia como “control de daños”, una vasta operación COINTELPRO [Programa de Contra Inteligencia] en contra de la revelación de la verdad en su contexto apropiado. En sitio tras sitio, en todos los campos del estudio científico, se están haciendo descubrimientos que contradicen lo que nos han enseñado a creer acerca de nuestro mundo, nuestra historia y nuestros orígenes. Y parece que, actualmente, se está llevando a cabo un poderoso efuerzo concertado para desviar estos descubrimientos hacia un marco que continuaría sirviendo la agenda del sistema de control de la Matríz [Referencia a la Película The Matrix –N. del Tr.].

            Picknett y Prince correctamente observan que la “historia alternativa” que esta siendo propuesta por el actual torrente de libros, gurues, talleres masivos para el mercado New Age y simposiums, utilizan ideas y conceptos nacidos en el “mundo oculto”. Desafortunadamente, fallan en distinguir el hecho de que  lo que esta “oculto” viene en dos sabores: La verdad con una torcidita, y mentiras engañosas.

            En los últimos varios años hemos sido de verdad inundados con una marea de libros acerca de misterios antíguos que han cautivado al mundo.  Los libros de este tipo más ampliamente promulgados son de autores tales como Henry Lincoln, Graham Hancock, Robert Bauval, John Anthony West, Robert Temple, Laurence Gardiner y un elenco de seguidores demasiado numeroso como para mencionarlo. Picknett y Prince astutamente observan que tales escritores podrían no ser participantes conscientes en el sistema de control de daños, pero que definitivamente estan siendo proveídos de los detalles de una operación masiva de encubrimiento –un caparazón a manera de juego de la realidad con movimientos tan diestros que a menos que el lector entienda desde el principio que la mano es más rápida que los ojos, serán embaucados por las verdades obvias de manera que, en el punto en que la mentira es introducida, se la tragarán toda de inmediato sin darse cuenta de que se trata de una mentira. Y no os equivoquéis: Estas mentiras estan intencionadas para ser un veneno mortal, de acción lenta, pero 100% letal, como descubriremos para cuando alcanzemos el final de este exámen.

            Nos gustaría obervar aquí que Pricknett y Prince, con todo y su poderosa reacción ante cualquier cosa que amenaze el status quo del sistema de creencias, podrían haber sido inconcientemente manipulados de una manera similar. Esta por verse si este es el caso o no, pero Picknett y Prince parecen en efecto haber ido lo bastante lejos en el misterio como para haber revelado una de las principales clavijas sobre las cuales esta suspendido el encubrimiento: el trabajo de Rene Schwaller de Lubicz.

            Mucha de la actual “egiptología alternativa” está basada en los trabajos de RSL [Rene Schwaller de Lubicz] tal y como fueron descubiertos y promovidos por John Anthony West. R. A. Schwaller de Lubicz (1887-1961), fue un filósofo ocultista quien, en los 1940’s y 50’s, escribió varios libros en francés acerca de la religión del antíguo egipto. RSL ceía que la esfinge era atribuible atlanteanos y que predataba por muchos miles de años a lo que hoy conocemos como la antigua civilización egipcia. Hizo la observación de que la erosión en el cuerpo de la esfinge y en las paredes que la envuelven, parecen ser el resultado de la exposición al agua, más que a la arena volada por el viento, y arguyó que había sido causada por una gran inundación –la inundación que destruyó la Atlántida-, la mítica inundación de Noe.

            Hay mucha evidencia que sugiere fuertemente que la fecha más antigua de la esfinge es la que debe ser aceptada, así como la posibilidad de una avanzada civilización antigua, por ejemplo, el trabajo del Geólogo Robert Schoch. Sin embargo, Picknett y Prince reculan en horror ante tal idea, proclamando que el trabajo de Schoch, y sus conclusiones, son aún demasiado controversiales y objeto de debate. En este punto, Picknett y Prince empiezan a tragar mosquitos y a tirar de los camellos en su esfuerzo por desechar este simple problema de la re-datación de la esfinge y la posibilidad de una antigua civilización en la Tierra.

            ¿Por qué? Porque, en efecto, han encontrado evidencia de algo malicioso y pegajoso que se mueve como una bestia hambrienta, chasqueando sus labios babeantes detrás de las escenas de estas presentaciones.

            Picknett y Prince pasan luego por grandes esfuerzos para atacar viciosamente a Edgar Cayce y otras fuentes psíquicas porque, por supuesto, si está diciendo que hubo civilizaciones antiguas –algunas de las mismas cosas que están diciendo aquellos que promueven ésta agenda política-, entonces ¡debe también ser parte de la conspiración!

            Pero, a la manera de todo control de daños y desinformación, esta es una trama típica. Si alguien ha descubierto algo de verdad acerca de la matríz, los agentes son enviados para asociarse con esa persona y tratar de subvertir o cooptar su trabajo, para luego torcerlo en algo que sustente una agenda negativa. Luego, deliberadamente ponen en pie una situación en donde la conspiración es expuesta como negativa, y el original orador de la verdad, por asociación, es desacreditado.

            Picknett y Prince están en lo cierto acerca del hecho de que mucho del material así llamado oculto, psíquico y canalizado del New Age, es maldad pura –parte de esta conspiración para encubrir las fallas del viejo sistema de creencias. Pero están equivocados en creer que el sistema que impera, las ceencias que han sido promulgadas en la humanidad por milenios, son los resultados benevolentes de la evolución humana natural, o de un Dios benigno y Omnisciente que tiene nuestros mejores intereses en sus intenciones. De hecho, Picknett y Prince ni siquiera parecen notar el hecho de que la presente matríz de creencias se esta desmoronando, y esto es lo que ha necesitado la cooptación y prevención de la verdad. Si no hubiese falla en el viejo sistema, no habría necesidad para uno nuevo. P&P reculan horrorizados ante la conspiración que han descubierto, pero no se dan cuenta de que el viejo sistema es exactamente el mismo, y que han caído en una de las tácticas maquiavélicas más antiguas: crear un enemigo por medio de la demonización del oponente, y luego aparecer como el salvador para hacer exactamente aquello de lo que se le había acusado al oponente de haber estado planeando. P&P no parecen estar lo suficientemente conscientes de la sutil naturaleza de las tácticas de desinformación y de qué tan astutamente han sido usadas a través de los milenios para entregar mentiras envueltas en verdades. Como resultado de esto, ellos una y otra vez arrojan al bebé junto con el agua de la tina.

            P&P pasan a través de considerables molestias para delinear la historia del movimiento sinarquista oculto sin siquiera llegar a percatarse que es precisamente ese sistema quien está a cargo de nuestro mundo y que así lo ha sido durante un tiempo muy largo. Esencialmente, la sinarquía aboga por un gobierno operado por una sociedad secreta, un grupo de “iniciados iluminados” quienes gobiernan detrás de bambalinas. Es bastante evidente que la historia política y una visión más amplia del bosque no es el fuerte de P&P. Como lo puso Gary Allen en None Dare Call It Conspiracy [Que nadie se atreva a llamarle Conspiración], no importa qué partido político resulte electo, pues aquellos que controlan los hilos del gobierno –cualquier gobierno- permanecen desconocidos para las masas.

            P&P nos dicen que los sinarquistas identificaron tres pilares clave de la sociedad, los cuales, una vez la sociedad se encuentre bajo el control de su elite, les permitirían gobernar sin que la población sea siquiera consciente de su existencia. Estos fueron las instituciones políticas y sociales, las instituciones económicas y las instituciones religiosas. ¡Sorpresa, sorpresa! ¡P&P necesitan despertar y oler el café! Esos tres pilares de la sociedad han estado bajo el control de un grupo oculto durante un muy, muy largo tiempo, y hay bastante evidencia que soporta este hecho. Como FDR [Franklin Delano Roosevelt, 1882-1845 –N. del Tr.] dijo, “nada en política ocurre por accidente. Si ocurre, ten por seguro que fue planeado de tal manera”.

            Sin embargo, la filosofía sinarquista de Joseph Alexander Saint-Yves d’Alveydre (1824-1909), el culpable identificado por P&P, desarrollada a principios de los años 1880’s, fue articulada en torno a ciertas ideas místicas y ocultas. St-Yves creía en la existencia de seres espiritualmente superiores que podrían ser contactados telepáticamente y que la elite gobernante debería de estar conformada de personas que estuviesen en comunicación con ellos. Él mismo aseguraba que estaba en contacto con estos seres, y que ellos de hecho le dieron los principios de la sinarquía.

            Okay. Detengámonos un momento y echémosle un vistazo a esta cuestión. Parece, en base a una realmente gigantesca pila de evidencias, que es un hecho que seres “espiritualmente superiores” existen. Pero superiores, ¿en qué sentido? ¿Superiores en poder? ¿Conocimiento? ¿Acerca de un darse cuenta de las cosas [Or. “insight” –N- del tr-]? ¿En habilidades? Todas estas cosas debieran tomarse en cuenta cuando uno esta considerando la idea de “seres espiritualmente superiores”. Como lo he discutido en otra parte, parece en efecto ser evidente que  seres “etereos” o “parafísicos” existen, pero que albergen o no los mejores intereses de la humanidad en sus intenciones es algo que debe ser cuidadosamente determinado. Por demasiado tiempo hemos estado laborando ya bajo la ilusión implantada de que sólo porque un ser no es “como nosotros”, en ciertos términos es “mejor”, o “bueno”, o “angelical”. El Dr. John Dee cometió ese error al comunicarse con lo que claramente eran seres negativos a quienes él erróneamente llamó “ángeles”. Y muchos otros han cometido errores similares debido a la tan astutamente implantada mentira de que “espiritual” es necesariamente positivo.

            Así que, no tenemos argumentos en contra de la comunicación con “seres espirituales”. Simplemente deseamos señalar que uno debe ser cuidadoso al analizar las ideas –determinar las líneas de fuerza- presentadas por estos seres con el objetivo de determinar cuál podría ser su agenda no declarada. En el caso de la sinarquía, nos gustaría señalar que cualquier ser que sugiera la creación de una elite, una pandilla jerárquica de gobernantes quienes deben ser servidos y adorados, no puede ser alguien perteneciente a “los buenos”. Y de nuevo, este ha sido el caso a través de toda la historia, como es evidenciado en nuestros sistemas religiosos estándar.

            Las ideas de Saint-Yves fueron tomadas por Helena Blavatsky (1813-1891), seguida de Alice A. Bailey (1880-1949) y promulgadas en cualquier número de “sociedades secretas”. Pero, de nuevo, en todos estos casos, debemos notar que las mentiras no son tragadas a menos que estén envueltas con una muy azucarada cobertura de verdad. Y en estos casos, se puede derivar muchas verdades y cosas de valor, lo que nunca ocurriría, por supuesto, cuando uno arroja al bebé junto con el agua de la tina.

            Pero P&P hacen esto con gusto. Y debido a que tienen una opinión preformada acerca de la naturaleza maligna de cualquier y todos los grupos de ese tipo, cuando ellos comienzan a examinar otras fuentes que podrían no estar conectadas de ninguna manera con esta operación, ellos buscan pistas de conspiración que simplemente no están allí, creyendo que las han hallado en situaciones o palabras que tienen un sentido completamente diferente cuando son tomadas en el contexto apropiado. Por ejemplo, P&P escriben:

 

Significantemente, el tercer miembro del trío, James Allen McCarty, quien se unió a L/L Research en 1980, había trabajado cercanamente con un grupo en Oregon que ha asegurado canalizar a la misma entidad que Edgar Cayce [Fuente citada: The Ra Material [El material Ra], por Elkins, Rueckert y McCarty, p. 47].

 

            Tal y como yo lo entiendo, Cayce nunca canalizó entidad alguna. Él aseguraba haber leído los “récords akásicos”, lo que es muy diferente a canalizar una “entidad”. Pero hay más. Lo que de hecho se dice en “El material Ra” citado arriba por P&P es que, “en el otoño de 1980, él (Jim) viajó de Kentucky a Oregon para trabajar con este grupo el cual supuestamente estaba canalizando la misma fuente que Edgar Cayce había canalizado en un estado de trance profundo… Después de dos meses en Orgeon [Jim regresó]”.

            No es que quiera ser yo demasiado precisa pero cambiar la palabra de “fuente” a “entidad” suena a prestidigitación. No solo eso, sino que dos meses como que no cuadra con un “había trabajado cercanamente con un grupo…”, como esta construido el enunciado por P&P. ¿Cuántos otros “bien documentados” asuntos en este libro han sido similarmente torcidos tan sutilmente? Y eso, claro, le hace a uno formular la pregunta: ¿Cuál es SU agenda? “Les presento al nuevo Jefe, es igual que el antiguo Jefe”.

            Dándoles el beneficio de la duda, entendemos la posición de P&P. Una cosa es perseguir teorías de la conspiración y encontrarlas y seguirles la pista y pensar que hay algunos tipos muy traviesos aquí en la gran canica azul. Pero es algo muy distinto que, después de haberle seguido la pista a suficientes teorías, uno llegue a la realización de que todas son tan sólo las diferentes partes del mismo elefante, y que la criatura tiene en realidad miles de años. Cuando ese hecho le cachetea la cara a uno, uno o bien sale corriendo a gritos negándolo todo, o bien se hecha uno para atrás ante un panorama verdaderamente GRANDE, el panorama global milenario, y se da uno cuenta de que por allí, en algún lugar, yace una rata muy apestosa. Habiendo llegado a ese punto, uno llega a la realización de que tal conspiración no pudo haber sido creada o sostenida por seres humanos –al menos no por sí mismos. Y luego tiene uno que encarar la tarea más difícil de todas: Preguntarse a uno mismo quién o qué podría estar detrás de ello.

            Habiendo formulado esa pregunta, uno se da cuenta que simplemente no puede uno contestarla a menos que abra uno la mente a toda una constelación de posibilidades que, anteriormente, nunca de los nuncas, ni en los sueños más locos, había uno considerado. Luego, si uno trabaja muy pero muy duro, podría uno llegar a descubrir la verdad que ellos quieren que creas.

            Si uno trabaja muy muy duro y es uno muy muy suertudo, se dará uno cuenta de que necesitas ayuda, y comenzará uno a buscar esta ayuda en base al conocimiento que se ha adquirido, el cual habla acerca de que esa ayuda puede, y en efecto, existe –sólo que por lo general no tenemos acceso a ella porque somos muy fáciles de ser engañados y manipulados; luego uno comienza a aprender las leyes de la comunicación con niveles de consciencia más elevados que el de nosotros. Habiendo aprendido esas leyes, gracias al hecho de haber estado haciendo la tarea, uno podría entonces, quizá, estar en condiciones de asegurarse si la “fuente” no es tan sólo otro “mago maligno”. En este punto, siguiendo esta aproximación, hay una esperanza de aclarar todo este lío. Pero no es fácil, y no puede ser fácil. Si fuese fácil, se habría hecho hace cientos de miles de años y el mundo no estaría en el estado en el que se encuentra hoy.

            Regresando a los sinarquistas y a las sociedades secretas ocultas, P&P definitivamente se tropezaron con la trompa del elefante y la han seguido hasta su fin, incluso si ignoraban que el resto del cuerpo se encontraba hacia la otra dirección. Se está volviendo cada vez más evidente que las sociedades secretas que ya están gobernando nuestro planeta tienen una agenda que a todas luces no es en nuestro beneficio, y sí, ellos manipulan la economía, la religión y la política para servir a esa agenda. Lo que parece ser el caso en el llamado New Age es que las ideas emergentes de contacto con “seres elevados” han sido regularmente cooptadas para seguir propósitos infames.

            Las ideas sinarquistas de Saint-Yves se volvieron muy influyentes en los círculos ocultos de Europa. P&P señalan que “algunas de las grandes figuras de la historia oculta subsecuente fueron devotos de Saint-Yves, lo que no es sorprendente porque los ocultistas, con su amor por la jerarquía, tienden a ser naturalmente totalitarios y no-igualitarios”.

            Definitivamente es verdad que los ocultistas de la variedad negativa son adeptos de la jerarquía y el totalitarismo. Pero ese ciertamente no es el caso con la variedad positiva que P&P han incluido en su labor de desmenuzamiento. De hecho, la presencia de una jerarquía es el medio principal para identificar las líneas de fuerza de grupos negativos, y es el modus operandi de casi cualquier religión formalizada en el planeta, lo que le debería de dar a P&P algo en que pensar.  Es también muy evidente, a partir de nuestras experiencias, que o bien un gran número de los individuos que están en control de la sociedad están involucrados en estas sociedades secretas ocultistas, o bien que las sociedades mismas están siendo puestas como señuelos para distraer la atención de la auténtica “pandilla” a cargo de la puesta en escena del espectáculo.

            P&P conectan a Papus (nombre real Gérard Encausse, 1865-1916) con Saint-Yves. Papus fue una figura enormemente influyente en el mundo esotérico de las sociedades secretas de finales del s.x principios del s.xx. También conectan a los Martinistas con Saint-Yves y, a través de ellos, a las sociedades templarias y rosacruces modernas, y al nuevo chico de la cuadra, el Priorato de Sión. Para que el lector no formule la pregunta, así es: ¡P&P conectaron todo esto con los masones! Añadamos a ello la orden OTO [Ordo Templis Orientis: “ La Orden del Templo del Este”, fraternidad internacional fundada a principios del s.xx, originalmente modelada sobre la masonería, pero bajo el liderazgo de Aleister Crowley –N. del tr.], la Rama Dorada y satanistas varios, y tendremos como resultado una linda fila de patos-señuelo que están ocupadísimos trabajando para sus amos, ninguno de los cuales dándose cuenta de la naturaleza maquiavélica del drama, y del hecho de que los “agentes” de una ocupación son simpre los primeros en ser destruidos. Después de todo, si traicionan a su propia raza, traicionarán también a su nuevo amo.

            P&P nos dicen que tales son los grupos detrás del próximo “Nuevo Orden Mundial”, en específico, los “Estados Unidos de Europa”. P&P señalan que la sinarquía favorece regímenes no-democráticos y totalitarios, y luego correctamente conectan este movimiento al desarrollo del fascismo y a la sugerencia de que los sinarquistas estuvieron detrás de la ideología Nazi. Todos estos grupos están implicados en conspiraciones sociales, religiosas, políticas y económicas, y lo más curioso, TODOS ellos parecen estar buscando algo.

            ¿Qué es lo que están buscando? Bueno, llámesele El Santo Grial o El Arca de la Alianza , o la Cabeza de Baphomet, o el Tesoro de los Templarios, de los Cátaros, o el Cuerpo de Cristo, o lo que sea –todas estas parecen ser las historias encubridoras que han sido creadas para comprometer a la población en grande, tanto con el concepto, como con la actividad misma [que esas historias representan]. Me tomó largo tiempo darme cuenta de esto, pero una vez que lo logré, todo tuvo perfecto sentido. A estos grupos les hace falta una gran pieza en sus juegos de dominó. Tratan de pretender que la tienen, o que saben en dónde está, o que es esto o aquello, cuando en realidad se trata de otra cosa. Mientras tanto, promueven “cacerías globales d