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Artículo - Laura Knight-Jadczyk |
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Comentarios sobre el ataque al Pentágono Ver también: Evidencia de que un pescado congelado no impactó al Pentágono el 11 de septiembre, y tampoco lo hizo un Boeing 757 por Joe Quinn
El vuelo 77 despegó a las 8:20 am. El piloto tuvo su última comunicación de rutina con la torre de control a las 8:50 a.m. “A las 9:09 a.m., siendo incapaz de encontrar al avión por radar, los controladores alertaron sobre un posible accidente”, reportó el Washington Post. El vicepresidente Dick Cheney explicaría más tarde que los terroristas habían “apagado el radiofaro, lo que llevó a reportar que el avión había aterrizado en Ohio, cosa que no había sucedido” [Meet the Press, NBC, 16 Sept 2001]
El problema es: apagar el radiofaro, bajo las circunstancias que había ese día, habría sido la mejor forma de encender las alertas. |
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Los procedimientos en caso de problemas con el radiofaro son bastante estrictos, en la aviación civil y militar. Las regulaciones de la FAA describen exactamente cómo proceder cuando un radiofaro no funciona adecuadamente; la torre de control debe establecer contacto radial de inmediato con el piloto, y si esto falla, inmediatamente dar la alerta a los militares, quienes enviarán cazas para establecer contacto visual con la tripulación. [Ver las regulaciones de la FAA: http://faa.gov/ATpubs]
La interrupción del radiofaro también provoca una alarma directa en el cuerpo militar responsable de la defensa aérea de los Estados Unidos y Canadá, el NORAD.
El radiofaro es la tarjeta de identificación del avión. Un avión que no tenga su tarjeta de identificación es INMEDIATAMENTE monitoreado, AUTOMÁTICAMENTE.
“Si un objeto no ha sido identificado en menos de dos minutos o parece sospechoso, es considerado una amenaza potencial. Aviones sin identificación, aviones en problemas y aviones que sospechamos están siendo usados para actividades ilegales pueden ser interceptados por un caza desde NORAD. [Vocero de NORAD: http://www.airforce.dnd.ca/athomedocs/athome1e_f.htm] Ver también Facing Terror Attack's Aftermath, Boston Globe, donde leerá: "Snyder, el vocero de NORAD, dijo que sus cazas interceptan aviones en forma rutinaria."]
Sin embargo, de acuerdo a la versión oficial, considerando las condiciones que existían el 11 de septiembre de 2001, los “terroristas” de hecho dieron la alerta que DEBIÓ provocar la casi instantánea intercepción CATORCE minutos antes de que el avión se incrustara en el Pentágono. En algunas regiones, los controladores de tráfico aéreo tienen radares, llamados “primarios”, que son capaces de detectar movimiento en el aire. Pero los radares que normalmente se usan son los llamados “secundarios”, y están limitados a reconocer la señal enviada por los radiofaros, el que les dirá el registro, altitud, etc. Apagar el radiofaro hace que el avión se desvanezca para los radares “secundarios”. Tales aviones sólo aparecerán en los radares “primarios”. De acuerdo a la FAA, los controladores de Ohio no tenían acceso a radares primarios.
Ver: El choque en el Pentágono revela fallo en los radares, donde se lee:
"El avión de pasajeros que se estrelló en el Pentágono el 11 de septiembre desapareció de las pantallas de radar de los controladores por al menos 30 minutos (...) en parte porque fueron secuestrados en un área de cobertura limitada de radar. [...]
El avión, que viajaba desde el Aeropuerto internacional de Dulles hacia Los Angeles, fue secuestrado en algún momento entre las 8:50 a.m. (cuando los controladores de tráfico aéreo hicieron su último contacto de rutina con el piloto) y las 8:56, cuando los secuestradores apagaron el radiofaro, el cuál reporta a las pantallas de los controladores la identidad del avión, su altitud y velocidad.
El avión de pasajeros que se estrelló en el Pentágono a las 9:41 a.m., cerca de 12 minutos después que los controladores de Dulles dieron la alerta de que una nave no identificada se acercaba a Washington a gran velocidad.
Las respuestas al misterio de la desaparición de la nave comienzan con el hecho de que el secuestro se llevó a cabo en un área con un solo tipo de radar, confirmó oficialmente la FAA. Incluso cuando este tipo de radar es llamado sistema “secundario”, el del tipo usado casi exclusivamente por el control de tráfico aéreo. Detecta la identificación, destino, velocidad y altitud del radiofaro del avión y los despliega en la pantalla del controlador.
El “primario” es un sistema más antiguo. Lanza un haz al avión y le dice al controlador sólo que el aeroplano está en vuelo, pero no despliega su tipo ni altitud. Usualmente los dos sistemas están montados en la misma torre. El radar primario es utilizado sólo como respaldo, y normalmente es apagado por los controladores que manejan aeronaves en altitudes superiores a los 18 mil pies porque desordena sus pantallas.
Todos los aviones volando sobre los 18 mil pies deben tener un radiofaro operativo. Si el avión simplemente desaparece de las pantallas, la mayoría de los controladores puede cambiar al sistema primario, el que debe mostrar una pequeña marca en el lugar donde se encuentra el avión, aún si el radiofaro de la nave no funciona.
Pero el radar cerca de Parkersburg, W. Va., estaba construido sólo con el sistema secundario, llamado radar “solo faro”. Eso dejó ciego al controlador que monitoreaba el vuelo 77 en la central de Indianápolis cuando los secuestradores aparentemente apagaron el radiofaro, dijeron fuentes”.
El único efecto de apagar el radiofaro en ese preciso momento, entonces, fue hacer el avión invisible sólo para las autoridades CIVILES de aviación. Uno se pregunta cómo los “terroristas” sabían que hacer esto los haría invisibles a los controladores civiles de tráfico aéreo. Otra vez, bajo las condiciones de aquel día, y como una rutina general, apagar el radiofaro DEBIÓ atraer de inmediato la atención y escrutinio del sistema militar de defensa de los Estados Unidos DE FORMA AUTOMÁTICA. Por lo tanto es casi seguro que, durante todo el tiempo, fue visible y monitoreado por los militares.
De acuerdo a la declaración del General Myers, los militares esperaron tres cuartos de hora antes de ordenar a los cazas que despegaran. [Audiencia del Senado, 13 Sept. 2001]
Dos días más tarde, el 15 de septiembre, NORAD envió un comunicado de prensa contradictorio. Dijo que no habían sido informados del secuestro del vuelo 77 hasta las 9:24 a.m. y que inmediatamente dieron órdenes para que dos F-16 despegaran desde Langley, a 105 millas del Pentágono. Estaban en el aire a las 9:30, demasiado tarde... el objeto que impactó al Pentágono llegó a las 9:37.
Esta versión hecha toda la culpa a la FAA por esperar.
Pero esto no es plausible debido a que los procedimientos establecidos era automáticos. La pregunta que necesita ser respondida, considerando todo lo que SE SABÍA en ese “último momento” es: ¿Por qué se enviaron cazas en lugar de un misil?
El hecho es, independientemente de interceptar el vuelo 77, la situación de crisis que existía en ese momento demandaba una máxima protección aérea sobre Washington. Esta acción debería haber recaído en la base aérea de Saint Andrews, de la misma forma como el General Eberhart, Oficial al Mando del NORAD había activado el plan SCATANA y había tomado control del espacio aéreo de Nueva York para colocar cazas en él.
Para los militares, desde el momento en que fueron alertados de la desaparición del vuelo 77, que de hecho fue cuando se apagó el radiofaro y NO cuando la FAA supuestamente los llamó, no fue cuestión de que especularan si estaban lidiando con una falla mecánica. Los hechos en tierra fueron exactamente precisos: poco después de que dos aviones de pasajeros chocaron con las torres del WTC, el radiofaro de otro avión fue desconectado y su piloto no contestó el contacto por radio. La tarea de los militares no podría haber sido más clara: derribar el avión que se dirigía a Washington.
Los hechos muestran que los militares de EE.UU. NO TENÍAN LA INTENCIÓN de derribar lo que se haya dirigido al Pentágono, a pesar de la amenaza que representaba.
El 16 de septiembre de 2001, Dick Cheney trató de justificar el fallo de los militares declarando que derribar un avión civil habría sido una “decisión que debía tomar el presidente”. Jugó con la simpatía del pueblo norteamericano, diciendo que el presidente simplemente no pudo tomar una decisión precipitada donde “las vidas de estadounidenses estaban en juego”.
Sin embargo, las declaraciones de Cheney son falsas. Él comparó la intercepción del avión con la decisión de derribarlo. La intercepción se establece simplemente con el contacto visual, dando órdenes con señales de luz, y estando listos para tomar acciones. Derribarlo implica que los cazas ya estaban en posición para recibir la orden.
Es más, es incorrecto que esta decisión sólo pueda ser tomada por el presidente. La intercepción de una nave civil sospechosa es automática, y no necesita de ningún tipo de decisión política. Debió suceder el 11 de septiembre cuando se apagó el radiofaro. Los cazas debieron despegar inmediatamente... a menos que les hubiesen ordenado “quedarse en tierra”. Una vez más, déjenme reiterar el hecho de que el vuelo 77 era invisible SÓLO para las autoridades de aviación CIVILES. El hecho de que un radiofaro se apague automáticamente alerta a la defensa militar aérea.
Siguiente Problema: Existen cinco baterías antimisiles extremadamente sofisticadas ubicadas para proteger al Pentágono de un ataque aéreo. Estas defensas antimisiles operan de forma automática.
El vocero del Pentágono, Teniente Coronel Vic Warzinski declaró que los militares no esperaban tal ataque. Eso no es creíble. Debido a que el radiofaro fue apagado, el Pentágono sabía muy bien dónde estaba el avión. Las comunicaciones entre controladores civiles de tráfico aéreo y las variadas autoridades federales funcionaron perfectamente.
A las 9:25, la torre de control del aeropuerto de Dulles detectó un vehículo no identificado acelerando a través del espacio aéreo restringido que rodea a la capital. [Washington Post, 12 Septiembre 2001] La nave apuntaba hacia la Casa Blanca. “De pronto el avión giró lejos... Debió ser un caza. Debió ser uno de nuestros muchachos que enviaron, confundido al patrullar o proteger a nuestro presidente...Perdimos contacto con la nave. Y esperamos... entonces vinieron los controladores nacionales de Washington a nuestra sala y dijeron, “Dulles, detengan todo el tráfico entrante. El Pentágono ha sido golpeado”. [Danielle O'Brien, ABC News, 24 Octubre 2001]
El ejército posee bastantes sistemas de monitoreo de radar muy sofisticados. El sistema PAVE PAWS es utilizado para detectar y rastrear objetos difíciles de ver, como misiles volando a muy baja altitud. PAVE PAWS NO SE PIERDE DE NADA de lo que sucede en el espacio aéreo de Norte América. “El sistema de radar es capaz de detectar y monitorear un gran número de blancos que podrían ser consistentes con un ataque masivo SLBM (Misiles balísticos lanzados desde submarinos). El sistema es capaz de discriminar rápidamente entre los tipos de vehículos, y calcular sus puntos de lanzamiento e impacto. [ http://www/pavepaws.org/ y http://www.fas.org/spp/military/program/track/pave paws.htm ]
Por lo tanto, y en contra de lo que alega el Pentágono, los militares sabían muy bien que un vehículo no identificado se dirigía directamente a la capital. Sin embargo, los militares no reaccionaron, y las baterías antimisiles del Pentágono no funcionaron.
¿Por qué?
Los aviones y misiles militares poseen radiofaros que son mucho más sofisticados que los de las naves civiles. Estos radiofaros permiten a la nave declararse a sí mismas como amigas u hostiles ante los ojos electrónicos que vigilan el espacio aéreo norteamericano. Una batería antimisiles no reaccionará, por ejemplo, al paso de un “misil amigo”, cosa que en condiciones de batalla asegura que sólo destruirá al armamento y vehículos enemigos.
Asi que parecer ser que lo que haya impactado al Pentágono, DEBIÓ llevar un radiofaro militar con la firma de “amigo”. Es decir que se debió necesitar un avión militar norteamericano para penetrar las defensas del Pentágono, pues de otra forma se habrían activado automáticamente las baterías antimisiles. Extrañamente, toda la responsabilidad de la defensa aérea se ha atribuido al NORAD, cosa que simplemente no es verdad.
El Centro de Comando Militar Nacional (NMCC), ubicado EN el Pentágono, centraliza toda la información sobre secuestros aéreos y dirige operaciones militares. La NMCC estaba en máxima alerta la mañana del 11 de septiembre. La máxima autoridad militar de NMCC es el Presidente de los jefes conjuntos de personal. El 11 de septiembre, este papel era cumplido por el General Henry Shelton. Sin embargo, Helton estaba en ruta a Europa, en algún lugar sobre el Atlántico. De esta forma el papel fue tomado por su sucesor, el General Richard Myers, quien se estaba codeando con el senador Max Cleland al momento de los ataques.
En breve, las respuestas de lo que sucedió ese día pasan por fallas técnicas, problemas de coordinación, incapacidad temporal, ausencia de comandantes, transferencia de responsabilidades, etcétera.
Por supuesto, eso no responde la pregunta de por qué los sistemas automáticos en el lugar no funcionaron. Mike Rupperts ha escrito que ese día hubo “ejercicios militares”, sugiriendo que los sistemas automáticos estaban temporalmente apagados. Si ese es el caso, entonces es la coincidencia más grande de la historia, que hubiese sido el mismo día que unos cuantos terroristas locos, planeando desde una caverna en Afganistán, escogieran para atacar a Estados Unidos. O hubo alguien dentro del gobierno de los Estados Unidos que se los dijo.
En resumen, la más grande maquinaria militar del planeta ha sido obligada a declararse a sí misma la más incompetente. Y por su incompetencia cientos de vidas estadounidenses se perdieron y nadie ha sido señalado como responsable. Al mismo tiempo, leyes draconianas que limitan las libertades estadounidenses han sido aprobadas para “hacer más seguro a Estados Unidos de América”. El hecho es que si el sistema ya implementado hubiese estado en línea, no habría ocurrido el ataque a la segunda torre del WTC, y mucho menos al Pentágono.
La consideración de todos los aspectos del problema sugiere que los sistemas ESTABAN operacionales... y que el objeto que golpeó el Pentágono fue "leido" por las baterías antimisiles como " NUESTRO".
"Se debe recordar que el primer trabajo de cualquier conspiración, no importa si es política, delito o dentro de una oficina comercial, es convencer a todos que no existe ninguna conspiración. El éxito de los conspiradores estará determinado en gran parte por su capacidad de hacer esto." [Gary Allen, Ninguno Se atreve a Llamarlo Conspiración]
La verdad sobre 11 de septiembre es obviamente de importancia central. Políticos prominentes y voces en los medios masivos de comunicación nos recuerdan sin cesar que "el 11 de septiembre cambió todo".
El 11 de septiembre se ha convertido en acontecimiento que define al nuevo siglo, siendo usado para justificar una oleada sin precedentes de políticas militaristas y represivas dentro de los EE. UU y en cualquier otro lugar.
Aun a pesar del significado evidente del 11 de septiembre, hubo una carencia asombrosa de discusión informada en los medios dominantes sobre lo que realmente ocurrió durante aquel día aciago.
Muchas anomalías y sospechas aparecen en la historia oficial, curiosidades que los medios de comunicación a menudo ayudaron a poner ante la opinión pública, y que no se han seguido o prestado la atención que claramente merecen. La pregunta obvia: “¿Por qué la administración estadounidense está tan en contra a una investigación pública transparente?" apenas ha sido preguntada.
En efecto, la renuencia de los medios de comunicación occidentales para cuestionar la versión oficial del 11 de septiembre, y el papel clave desempeñado por algunos elementos en los medios de propagar activamente esta historia improbable, pide una explicación por derecho propio. Cualquier investigación objetiva dede 11 de septiembre debe explicar el extraordinario fenómeno de sesgo grosero en los medios y su ceguera aparente. [Physics 9-11 org]
Esta serie de comentarios comenzó en septiembre de 2002 cuando muchos lectores de nuestro sitio nos inundaron con e-mails preguntando qué pensábamos sobre la evidencia de que el Boeing 757 NO chocó con el Pentágono. Hasta ese momento, no teníamos dudas de que las cosas habían sucedido exactamente como lo habían descrito los medios y la administración de Bush. Por supuesto, teníamos algunas ideas de QUIÉN estaba detrás de estos eventos, pero el punto es que no cuestionábamos los “hechos en terreno” del evento. Ciertamente, porque esta era nuestra “creencia”, comenzamos a buscar datos con algo de prejuicio. Yo estaba bastante segura de que la teoría de que “no hubo Boeing” había sido diseñada para tenderle una trampa a la gente que preguntaba “quién lo hizo”, de modo que cuando la "prueba del Boeing" golpeando el Pentágono finalmente fuera revelada, todos los que sospechaban que fue un "trabajo interno" serían vistos como totalmente estúpidos y de esa forma todas las teorías de la conspiración serían aplastadas. De hecho, esperaba esa revelación diariamente y comencé a preguntarme qué pasó realmente cuando nunca llegó. ¿Podría ser posible que NO había pruebas de que un Boeing golpeó el Pentágono?
Tampoco consideré la posibilidad de que semejante “estratagema” pudiese haber sido perpetrado sobre el público estadounidense, mucho menos sobre los medios de comunicación. ¡Seguramente ningún elemento criminal dentro del gobierno estaría tan loco como para lanzar un avión robot cargando un misil y tratar de hacerlo pasar por un Boeing y esperar salirse con la suya! ¡Qué idea más lunática!
Y fue así como, con tales ideas en mente, comencé a investigar el tema. Han pasado más de dos años y medio y aún la prueba de que el Boeing impactó el Pentágono no ha sido revelada dramáticamente. Más aún, recientemente (enero del 2005) recibimos información de que el MOTIVO de que la declaración inicial que no fue un Boeing se debio a que imágenes satelitales de lo que REALMENTE impactó al Pentágono fueron tomadas por satélites pertenecientes a otros gobiernos. Hasta este momento, se han retenido estas imágenes principalmente porque la norma es el "chantaje mutuo" en los niveles más altos del poder. Pero de lo que nos hemos enterado es de que estas imágenes han circulado entre ciertos grupos extranjeros de inteligencia gracias a, como diríamos, fugas de información planeadas. Tras saber de estas imágenes de una fuente muy digna de confianza que, por razones obvias, no puede ser nombrada, me di cuenta de que lo que está en juego es mucho más de lo que cualquiera se imagina.
Ciertamente, cualquiera que se aproxime al tema y sugiera cualquier otra cosa en lugar de la versión aceptada de los medios/gobierno, será acusado de ser un “teórico de la conspiración”. Debo dejar constancia que he pasado 30 años estudiando psicología, historia, cultura, religión, mitos y lo paranormal. También he trabajado por muchos años en hipnoterapia, lo que me da un conocimiento mecánico bastante bueno que cómo opera la mente/cerebro de los seres humanos en estados profundos. Esto me lleva a ciertos hechos sobre la mente humana que no creo que la persona promedio sepa. Estos conocimientos son ilustrados en la siguiente historia sobre hipnosis:
A un sujeto le fue dicho bajo hipnosis que cuando despertara sería incapaz de ver a un tercer hombre en el cuarto que, se le había dicho, se había vuelto invisible. Se hicieron todas las “sugestiones apropiadas” para hacer esto “verdad”, tales como “NO VERÁS esto”, etc. Cuando el sujeto despertó, vio y contempló. La sugestión NO funcionó.
¿Por qué? Porque iba en contra de su sistema de creencias. NO creía que una persona pudiese volverse invisible.
Así que se hizo otra prueba. El sujeto fue hipnotizado otra vez y se le dijo que el tercer hombre había dejado el cuarto... que lo habían llamado por un asunto urgente, y se le describió la escena del hombre poniéndose su abrigo. La puerta fue abierta y cerrada para proveer de “efectos de sonido” y entonces el sujeto fue sacado del trance.
¿Adivinan qué pasó?
NO PUDO VER al tercer hombre.
¿Por qué? Porque sus percepciones fueron modificadas de acuerdo a sus creencias. Ciertos “censores” en su cerebro fueron activados de forma que fue aceptable para el instinto de supervivencia de su ego.
Los medios que aseguran la supervivencia del ego son establecidos bastante temprano en la vida por nuestra programación paternal y social. Este condicionamiento determina qué ES o NO ES posible; qué tenemos "permitido" creer para ser aceptados. Aprendemos esto primero al aprender qué satisface a nuestros padres y luego modificamos nuestra creencia basados en qué satisface creer a nuestra sociedad (nuestros semejantes). Esto es “transferencia”. Transferimos nuestro deseo/necesidad de complacer a nuestros padres, a la sociedad, e incluso a nuestro gobierno.
Volviendo a la historia, el tercer hombre recorrió el cuarto tomando cosas haciendo todo tipo de cosas para probar la conciencia del sujeto de su presencia. ¡Y el sujeto comenzó a ponerse histérico con toda esta actividad "anómala"! Podía ver objetos moverse a través del aire, puertas que se abrían y cerraban, pero no podía ver la FUENTE porque él no creyó que había otro hombre en el cuarto.
¿Así pues, cuáles son las implicaciones de este factor de la conciencia humana? (a propósito, ésta es también la razón por la cual la mayoría de las terapias para acabar con malos hábitos no funciona. Intenta ir contra un "sistema de creencias" que está impreso en el subconsciente, en que tal o cuál hábito es esencial para la supervivencia.)
Una de las primeras cosas que podemos observar es que todos tienen un sistema de creencias distinto, basado en su condicionamiento social y familiar, y que estas creencias determinan a cuánto de la realidad OBJETIVA pueden tener acceso. Las realidades, lo objetivo, lo subjetivo, o lo contrario, son un tema delicado. Baste con decir que los años de trabajo dentro de las mentes de toda clases de gente me ha enseñado que casi nunca percibimos la realidad como verdaderamente ES.
En la historia anterior, la realidad objetiva ES LA QUE ES. En esta historia, hay claramente una gran parte de la realidad que es inaccesible al sujeto debido a que un censor de la percepción fue activado por las sugerencias del hipnotizador. Es decir, el sujeto tiene una creencia fuerte, basada en su OPCIÓN sobre a quién o qué creer. En este caso, él ha elegido creer al hipnotizador y no a lo que podría observar si prescindiera del censor de la percepción que puso el hipnotizador al activar su “centro de creencias”, incluso si esa activación fue fraudulenta.
Y así es con casi todos los seres humanos. Le creemos al hipnotizador (la cultura oficial) y podemos, con astucia sobrenatural, negar a menudo lo que es correcto en frente de nuestra propia cara. En el caso del sujeto hipnotizado, está enteramente a merced del “hombre invisible” porque eligió no verlo.
Enfrentémoslo: se nos ha enseñado a evitar las realidades incómodas. Los seres humanos, al ser enfrentados con verdades desagradables sobre ellos mismos o su realidad, reaccionan como los alcohólicos que se rehúsan a admitir su condición, o como el esposo cornudo que es “el último en saber”, o la esposa que no se da cuenta que su esposo abusa de su hija. No me sorprende el estado de negación de la mayoría de los seres humanos. Es la norma cultural. Tampoco me sorprende que proyecten su malestar en aquellos que hacen preguntas desagradables acusándolos de ser “teóricos de la conspiración”.
Ahora que el lector tiene una vaga idea de que probablemente negará todo lo que voy a decir, pasemos al “contexto” que creo puede ser importante para los eventos del 11 de septiembre. El contexto es que el término “teoría de la conspiración” ha sido usado durante años de tal manera que sólo pronunciar estas palabras hacen que el estadounidense promedio apague sus capacidades para pensar. Es casi tan efectivo como emitir cualquier crítica al gobierno Israelí y ser llamado antisemita.
La primera cosa sobre la que queremos pensar es el hecho de que la palabra “conspiración” evoca tal reacción en todos nosotros: nadie quiere ser señalado como un “teórico de la conspiración”. Simplemente “no es aceptable”. “No es científico” o es evidencia de inestabilidad mental. ¿cierto? ¿Eso es lo que está pensando, no?
De hecho, apuesto a que el sólo hecho de leer la palabra produce ciertas reacciones psicológicas: una repentina aceleración de los latidos, y quizás una rápida mirada alrededor para asegurarse que nadie está mirándole mientras simplemente lee estas palabras en silencio.
¿Se ha preguntado alguna vez POR QUÉ la palabra provoca un instantánea reacción emocional? ¿Se ha preguntado por qué estimula tan fuerte “culatazo”? Después de todo, es sólo una palabra. Sólo describe la idea de personas en “altos puestos” pensando sobre cosas y haciendo cosas que manipulan a otras personas para producir un beneficio para sí mismos.
Richard M. Dolan estudió en las Universidades de Alfred y Oxford antes de completar su trabajo de graduación en Historia en la Universidad de Rochester, donde fue finalista para una beca Rhodes. Dolan estudió la estrategia de EE.UU. en la guerra fría, historia y cultura soviética, y diplomacia internacional. Escribió sobre “conspiración” en los siguientes términos:
La sola etiqueta (conspiración) sirve como un rechazo automático, como si nadie actuara en secreto. Permitámonos poner cierta perspectiva y sentido común a este tema.
Los Estados Unidos está constituido por grandes organizaciones (corporaciones, “grupos de interés”, y otros) los cuales son conspiradores por naturaleza. Esto es, que son jerárquicos, sus decisiones importantes son tomadas en secreto por unos pocos responsables clave, y no les importa mentir sobre sus actividades. Tal es la naturaleza del comportamiento organizacional. “Conspiración”, es este sentido clave, es una forma de vida alrededor del globo.
Dentro del mundo militar y de los aparatos de inteligencia, esta tendencia es agrandada a su máximo extremo. Durante los 1940s (...) los militares y científicos desarrollaron las armas más poderosas del mundo en completo secreto... (...)
Cualquiera que haya vivido en una sociedad represiva sabe que la manipulación oficial de la verdad ocurre diariamente. Pero las sociedades tienen sus muchos y sus pocos. En todo tiempo y todo lugar, son los pocos los que rigen, y los pocos quienes ejercen su influencia dominante sobre lo que llamamos cultura oficial. Todas las élites se preocupan por manipular la información pública para mantener las estructuras de poder existentes. Es un viejo juego.
Estados Unidos deAmérica es nominalmente una república y una sociedad libre, vagamente conciente de su propia opresión, dentro y fuera. He usado el término “estado de seguridad nacional” para describir sus estructuras de poder. Es una forma conveniente para englobar a los militares y a las comunidades de inteligencia, así como al mundo que se alimenta de ellos, como los contratistas de defensa y otros entes nebulosos y subterráneos. Sus rasgos fundamentales son el secreto, abundancia, independencia, poder, y duplicidad.
Prácticamente todo lo importante emprendido por las comunidades norteamericanas de inteligencia y militares en la pasada mitad del siglo, ha ocurrido en secreto. La iniciativa de construir un arma atómica, mejor conocida como el Proyecto Manhattan, permanece como el gran modelo de todas las actividades siguientes. Por más de dos años, ni siquiera un solo miembro del Congreso supo de él, aún cuando su costo final excedió la entonces increíble suma de dos mil millones de dólares.
Durante y tras la Segunda Guerra Mundial, otros importantes proyectos como el desarrollo de armas biológicas, la importación de científicos nazis, experimentos terminales de control mental, intercepción nacional del correo y transmisiones por cable de una población involuntaria, infiltración en los medios de comunicación y universidades, golpes de estado secretos, guerras secretas, y asesinatos, todo tuvo lugar alejado no sólo del público americano, sino de la mayoría del Congreso y unos pocos presidentes. De hecho, varias de las agencias de inteligencia más poderosas fueron establecidas en secreto, desconocidas por el público o el Congreso por muchos años.
Desde los 40, el aparato de defensa e inteligencia de EE.UU. ha tenido más dinero a su disposición que la mayoría de las naciones. Además de los dólares oficiales, mucho del dinero es indocumentado. Desde sus inicios, la CIA se asoció en una variedad de “negocios” no registrados que generaron grandes sumas de efectivo. Las conexiones de la CIA con el crimen organizado global (y de hecho con el comercio internacional de narcóticos) han sido establecidas y documentadas por muchos años. Mucho del dinero original dado para funcionar a la comunidad norteamericana de inteligencia vino de familias americanas muy ricas y establecidas, las que han mantenido permanentemente interés en el financiamiento de las operaciones de la seguridad nacional importantes para sus intereses.
En teoría, la supervisión civil existe sobre el aparato de seguridad nacional de los EE.UU. El presidente es el comandante en jefe militar. El Congreso tiene supervisión oficial sobre la CIA. El FBI debe reportar al Departamento de Justicia. En la práctica, poco de esto se aplica. Una razón tiene que ver con el secreto. (...)
Un ejemplo escalofriante de tal independencia ocurrió durante los años 50, cuando el presidente Eisenhower efectivamente perdió el control del arsenal nuclear de los EE.UU. La situación se deterioró tanto que durante sus últimos dos años en la oficina, Eisenhower pidió en varias ocasiones una audiencia con el jefe del comando aéreo estratégico para saber cuál era el plan de retribución nuclear de Estados Unidos de América. Lo que finalmente supo en 1960, su último año en la oficina, lo horrorizó: la mitad del hemisferio norte sería borrada.
Si un reverenciado héroe militar como Eisenhower no pudo controlar el arsenal nuclear de Estados Unidos, ni recibir una respuesta clara del Pentágono, ¿qué podrían hacer los presidentes Truman, Kennedy, Johnson o Nixon hacer en situaciones similares?
El secreto, la abundancia y la independencia se suman al poder. Con los años, el estado de la seguridad nacional ha accedido a las más sofisticada tecnología aislada por millones de acres de tierra sin acceso o escrutinio público, a una capacidad ilimitada para fisgonear dentro de las fronteras de los EE.UU. y fuera de ellas, conducido acciones abiertas o clandestinas contra otras naciones, y seguido guerras sin un escrutinio serio de los medios. Nacionalmente, mantiene influencias sobre funcionarios elegidos y comunidades que esperan algunos de los miles de millones de dólares de la defensa (incluyendo científicos, universidades, etc).
El engaño es el elemento clave en la guerra, y cuando ganar es todo lo que importa, la moralidad convencional mantenida por las personas comunes se convierte en un impedimento. Cuando se toman juntas, los ejemplos de duplicidad oficial forman una única totalidad. Incluyen bocados selectos como la crisis de la guerra falsa de 1948, el fallo de misil a la medida demandado por la fuerza aérea durante los años 1950, los acontecimientos que cuidadosamente manejados condujeron a la resolución del Golfo de Tonkin... (...)
El secretismo proviene de un elemento penetrante y fundamental de la vida en nuestro mundo, que aquéllos en la punta del montón siempre tomarán las medidas que sean necesarias para mantener el status quo.
Los escépticos a menudo preguntan “¿Realmente crees que podrían esconder (cualquier cosa) por tanto tiempo?”. La pregunta en sí refleja la ignorancia de que el secretismo es una forma de vida en el Estado de Seguridad Nacional. Sin embargo, la respuesta es sí, y no.
Sí, en el sentido de que los encubrimientos son procedimientos operativos estandarizados, frecuentemente desconocidos por el público por décadas. Pero también no, en que ... la información ha sido filtrada desde le principio. Es imposible cerrar completamente la tapa. La clave consiste en neutralizar y desacreditar la información molesta, a veces a través de la negación oficial, otras a través de enlaces en los medios de comunicación.
La evidencia (de una conspiración) sacada a nivel de filtraciones, con poca probabilidad sobrevivirán a su conflicto inevitable con la cultura oficial. Y el reconocimiento sobre la realidad (de la conspiración) sólo ocurrirá cuando la cultura oficial juzgue que valga la pena o sea necesario hacerlo. (No contenga su aliento).
Este es un fenómeno extendido que afecta a muchas personas, generando altos niveles de interés, ocurriendo en casi completo secreto, para objetivos desconocidos, por agencias desconocidas, con acceso a increíbles recursos y tecnología. Hace pensar y causa reflexión. [Richard Dolan] Ahora, piense sobre la palabra “conspiración” una vez más y permítame enfatizar el punto clave: Desde un punto de vista histórico, la ÚNICA realidad es la conspiración. Secretismo, abundancia e independencia se suman al poder... El engaño es el elemento clave en la guerra, (la herramienta de las élites del poder), y cuando ganar es todo lo que importa, la moral convencional mantenida por personas comunes se convierte en un obstáculo. El secretismo proviene de un elemento penetrante y fundamental de la vida es nuestro mundo, que aquéllos en la punta del montón siempre tomarán las medidas que sean necesarias para mantener el status quo.
¿Y cómo hacen eso? A través de la “cultura oficial”.
Y la cultura oficial, entendida de esta forma, desde la perspectiva de los grupos de élite que desean mantener el status quo de su poder, significa sólo una cosa: COINTELPRO. Y aquí no necesitamos mencionar específicamente al programa del FBI, sino al concepto del programa y su aplicación en nuestra sociedad, y la probabilidad de que éste haya sido el modo de controlar a los seres humanos posiblemente por milenios. Ciertamente Maquiavelo bosquejó los principios hace mucho tiempo, y poco ha cambiado desde entonces.
El hecho es que es casi un sistema mecánico que opera basado en la naturaleza psicológica de los seres humanos, la mayor parte de los cuales QUIEREN vivir en negación o necesitan vivir en negación para agradar a sus padres, a sus semejantes, a sus líderes religiosos, y sus líderes políticos. Después de todo, “si la ignorancia es la felicidad, es tonto ser sabio”. Esto es especialmente cierto cuando se toma en cuenta el instinto de supervivencia del ego. Si la cultura oficial dice que no hay un tercer hombre en el cuarto, y si funciona a través del sistema de creencias inculcado, existen pocas posibilidades de que el “sujeto” sea capaz de ver la fuente de los fenómenos en nuestro mundo. Siempre será un “tercer hombre invisible”. Consideren también: aún si Dolan está escribiendo específicamente sobre Estados Unidos de América, en un mundo dominado por Estados Unidos, debe considerarse que se aplican presiones en todas partes dentro de este “Estado de seguridad Nacional” para cumplir con las demandas de Estados Unidos.
El lector quizás quiera echar una mirada a Cultura de Crítica: Un análisis evolutivo de la implicación judía en los movimientos intelectuales y políticos del Siglo Veinte de Kevin MacDonald donde verá que los "judíos étnicos tienen una influencia de gran alcance en los medios americanos, lejos más grande que cualquier otro grupo identificable. La extensión de la propiedad y de la influencia judías en los medios populares en los Estados Unidos es notable dada la proporción relativamente pequeña de la población que es judía”.
En otras palabras, Israel controla los medios para crear la “cultura oficial” de América para adaptarla a su propia agenda, incluyendo el hacer a los términos “teoría de la conspiración” y “antisemita” unos epítetos tan horribles ¡que nadie se atrevería a decir nada que le pusiera en riesgo de ser calificados así!
Existe hoy en día en nuestro mundo un culto secreto poderoso y peligroso.
Eso escribió Victor Marchetti, un antiguo oficial de alto rango de la CIA, en su libro La CIA y el culto de la Inteligencia. Este es el primer libro por el cual el gobierno de Estados Unidos acudió a una corte para censurarlo antes de su publicación. En este libro, Marchetti nos cuenta que HAY una “conspiración” que rige al mundo y que sus hombres santos son los profesionales clandestinos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Citando a Marchetti:
Este culto es patrocinado y protegido por los funcionarios de nivel más altos de los gobiernos del mundo. Su membresía está compuesta por aquéllos en los centros de poder de gobierno, industria, comercio, finanzas, y trabajo. Manipula a individuos en áreas de importante influencia pública - incluso el mundo académico y los medios de comunicación. El Culto Secreto es una fraternidad global de una aristocracia política cuyo objetivo es seguir las políticas de personas o agencias desconocidas. Actúa encubierta e ilegalmente.
“La mayor amenaza a la democracia no viene de la extrema izquierda, sino de la extrema derecha, que puede comprar inmensas secciones de prensa y radio, y mantiene una campaña constante para manchar y desacreditar cualquier medida progresiva y humanitaria”. George Seldes
“Existe un gobierno en las sombras, con su propia Fuerza Aérea, su propia Armada, su propio mecanismo de financiamiento, y la habilidad para perseguir sus propias ideas de interés nacional, libres de todo control y balance, y libre de la misma ley”. Daniel K. Inouye, Senador de EE.UU.
"Algunos de los más grandes hombres en los Estados Unidos, en el campo de la manufactura y el comercio, temen a algo. Ellos saben que en alguna parte hay un poder tan organizado, tan sutil, tan vigilante, tan entrelazado, tan completo, tan penetrante, que mejor no levantan la voz más allá de un murmullo cuando hablan para condenarlo”. Woodrow Wilson, The New Freedom (1913)
Recuerde: aquellos que están en la punta del montón, siempre harán lo que sea necesario para mantener el status quo y la forma en como esto se hace es a través de la “cultura oficial”, que es producto del COINTELPRO.
El arma más efectiva del COINTELPRO es el ridículo y el descrédito. Note que Marchetti precisa que esto se hace a través de la manipulación de individuos en áreas de la influencia pública importante, incluyendo el mundo académico y los medios de comunicación.
El punto fundamental es: si usted se compró el consenso emocionalmente manipulado "de la cultura oficial" de que no hay ninguna conspiración, que no hay ningún "Tercer Hombre," es muy probable que usted esté siendo manipulado a través del miedo al ridículo. Usted está en negación. Usted ha sido hipnotizado por las sugerencias de los hombres santos del Culto Secreto. Y ha decidido creerles en contra de sus propias observaciones y sentidos.
De un “experto” en mentiras:
El tamaño de la mentira es el factor definitivo de que se le crea, porque las vastas masas de la nación son, en el fondo de sus corazones, más fáciles de engañar de lo que son consciente e intencionalmente malos. La primitiva simplicidad de sus mentes las hace víctimas más fáciles de una gran mentira que de una pequeña, porque usualmente dicen pequeñas mentiras, pero estarían avergonzados de decir grandes mentiras. Tal forma de mentir nunca cabría en sus cabezas. Nunca le darían crédito a otros sobre la posibilidad de tal gigantesca imprudencia como la revocación completa de los hechos.
Incluso las explicaciones los dejarían mucho tiempo en la duda y vacilación, y cualquier razón insignificante los dispondría para aceptar una cosa como verdadera. Por lo tanto siempre algo permanece y se pega de las más imprudentes de las mentiras, un hecho que todos los grupos y los individuos afectados por el arte de la mentira en este mundo sabe demasiado bien, y por lo tanto no se detienen ante nada para conseguir este fin.
Ahora, permítame retroceder un poco. El 14 de septiembre de 2001, sólo unos días después del ataque terrorista, leí un curioso artículo de un sitio de noticias ruso, www.strana.ru, que llamó mi atención y me dejó extrañamente inquieta. Era una entrevista con un ex oficial de alto rango Ruso, y especialista en los servicios secretos rusos, y que fue traducida para nosotros por un lector que nos la envió, y que reproduciré tal como la leí, con subrayados y énfasis que agregué para mostrar aquellos puntos que encuentro más interesantes:
Los actos de terrorismo llevados a cabo el 11 de septiembre en Estados Unidos de América, y sus consecuencias son comentadas en una entrevista con Andrey Kosyakov, ex asistente del presidente del Congreso Ruso, un especialista en seguridad internacional.
P: ¿Qué sugiere que el terrorismo en EE.UU. fue bien planeado por adelantado?
R: Primero, los conspiradores poseían la habilidad profesional para volar un avión. Tuvo que haber por lo menos cuatro de ellos con sustitutos a mano en el evento que alguno de ellos fallara. Hay altas probabilidades de que el secuestro de un avión fracase, por lo que deben haber secuestradores y/o pilotos de respaldo.
En segundo lugar, todos los participantes en la operación estaban listos para sacrificarse, y tales personas no son fáciles de encontrar.
Finalmente, los tiempos de salida de los aviones desde cuatro diferentes puntos fueron coordinados minuto a minuto. Esto quiere decir que las rutas y los tiempos eran bien conocidos por adelantado, y que esos vuelos fueron seleccionados específicamente por sus rutas y horarios.
Todo esto es suficientemente complicado para necesitar un largo período de planificación.
P: ¿Y cuánto tiempo, en su opinión, tomaría planear algo así? ¿Se necesitaría una organización de qué tamaño? ¿Podría, por ejmplo, el ejército rojo realizar una operación así? Algunos analistas dice que sólo una organización nacional podría hacer algo así.
R: En cuanto al tiempo de preparación, requeriría meses. Y tal organización debe ser poderosa.
Pero la participación de una organización nacional, tal como un gobierno, es bastante dudosa.
Le aseguro que recursos Nacionales no han sido usados aquí.
Ningún servicio secreto arriesgaría a sus operativos de esta manera. Ellos gastan mucho tiempo y dinero entrenando a sus agentes. Sin embargo, si el presidente Bush hubiese sido el blanco, entonces podría sospecharse de un servicio secreto de alguna organización. Pero aquí, el blanco era diferente: civiles.
Respecto al Ejército Rojo, no calza por una simple razón: está compuesto mayoritariamente por orientales y es demasiado fácil distinguir un japonés de un americano.
P: Entonces, ¿qué concluye de todo esto?
R: Verá, analizando la situación, me impactó un hecho significativo: es sabido que hubo llamadas desde teléfonos celulares en el avión. Una de las personas que llamó era un periodista profesional. Y aún así ninguna de las personas que llamó dijo que habían sido secuestrados por “terroristas musulmanes”. Aparentemente no había nada inusual en la apariencia de los secuestradores. No hubo intentos de describirlos. Nadie dijo: “Terroristas musulmanes secuestraron el avión”, que lógicamente sería el primer comentario de este periodista SI ES QUE hubiese sido aparente que los secuestradores eran extranjeros. Obviamente no había nada inusual en ellos en términos de apariencia, acento, pronunciación, u otros factores similares.
P: Pero, organizaciones secretas podrían ocultar estas cosas ¿no?
R: Todas estas llamadas fueron privadas. Ni siquiera el FBI pudo suprimir el hecho de que se hicieron estas llamadas. Así, la conclusión que me viene a la mente, es que la apariencia exterior de los secuestradores no era diferente de los demás pasajeros. Sólo en ese caso las llamadas habrían identificado a los secuestradores. Esto sugiere que los secuestradores tenían apariencia europea.
También es sospechoso el hecho de que los conspiradores dejaron una gigantesca “pista” en el automóvil del aeropuerto con una copia del Corán e instrucciones para pilotar un avión en árabe.
Ahora mire, ninguna organización se atribuyó la responsabilidad. Esto quiere decir que los terroristas quieren ocultar su identidad.
Con todo el control y profesionalismo que mostraron ¿cómo pudieron cometer semejante error?
Esto no calza con la perfección del resto de la operación.
Todo esto quiere decir que los criminales quieren crear una pista falsa.
De esta manera, los servicios secretos han sido inducidos astutamente a buscar a “terroristas musulmanes”.
P: Pero la práctica del auto sacrificio ¿no es típica de la cultura musulmana?
R: Tiene toda la razón. Pero ¿quién le dijo que los que murieron eran musulmanes?
De esta forma podemos limitar el radio de búsqueda.
En base a la información que poseemos, por análisis, podemos concluir que aquellos que lo hicieron eran americanos o europeos que eran seguidores del Islam radical.
Fueron manipulados de manera que los verdaderos criminales se ahorraran la persecución.
Es completamente claro que esta es una operación de múltiples fases. (…) Al parecer el blanco era precisamente Estados Unidos de América; precisamente civiles.
P: Pero, recordamos que algunos analistas decían que si George Bush hubiese estado en la Casa Blanca el 11 de septiembre, entonces el avión habría apuntado a la Casa Blanca en lugar del Pentágono.
R: Esto es altamente improbable. En ese caso los blancos primarios habrían sido la Casa Blanca o el Pentágono, no la población civil.
De hecho, tras un primer hecho terrorista exitoso, las probabilidades de éxito de los demás disminuyen.
Ya ve que la última acción fracasó al estrellarse el avión en Pittsburgh. Lo más seguro es que lo derribaron. Aún cuando es algo dificil de admitir, fue lo correcto.
Así que es claro que los blancos principales eran los civiles.
Hay una fórmula que es parte de la mentalidad del terrorista: la población civil en países democráticos es responsable de las acciones de sus gobiernos. Los terroristas aceptan y usan esta fórmula. Por lo tanto, los siguientes actos terroristas seguirán el mismo patrón. Obviamente, ocurrirán el miércoles o jueves de la próxima semana. ¿Por qué? No quiero explicar la lógica terrorista. Pero se basa en cierto sentido de “virtud”.
Pero quisiera repetir esto: el hecho de que ningún terrorista se haya adjudicado la responsabilidad, nos dice que volverán a matar una y otra vez hasta que el siguiente estado de conflicto global sea alcanzado. Este es precisamente el objetivo de estas acciones. Sólo entonces revelarán su identidad para conseguir seguidores.
P: ¿Cómo es que los servicios especiales DE EE.UU. fallaron para detectar tal acto terrorista?
Le daré dos ejemplo: Hace seis meses el reconocimiento israelí realizó estudios sobre el uso de objetos aéreos para realizar actos terroristas. Es seguro que los americanos tenían acceso a estos estudios. Pero parece que no les entró en la cabeza como para aplicar esta información de modo defensivo.
Y el otro. En marzo de 1991, le contamos a Korzhakov sobre la situación que llevaría al golpe de estado de septiembre. Predijimos que todo ocurriría en septiembre. Todo sucedió exactamente como lo describimos, sólo que pasó un mes antes: en agosto. Nadie prestó ninguna atención. Esto quiere decir que cuando hay predicciones de escenarios que parecen improbables, nadie los toma en serio, especialmente los servicios secretos. Es | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||